¡De Cade Cowell a Brian Gutiérrez! Chivas mejora en las contrataciones de futbolistas con doble nacionalidad
El Rebaño se ha dado cuenta que puede explotar un mayor mercado de jugadores que cuentan con pasaporte mexicano y uno adicional

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La tradición en el Club Deportivo Guadalajara es jugar con puros mexicanos, sin embargo, durante toda su historia esa regla ha tenido interpretaciones que han permitido la participación de jugadores que, además de tener sangre azteca, cuentan con un pasaporte adicional o que son mexicanos por ascendencia.
Este matiz se ha incrementado durante los años, sobre todo con los diversos procesos migratorios que se han llevado a cabo en nuestro país, fácilmente, durante las últimas cinco décadas. Por ende, el crecimiento de la comunidad mexicoamericana y los cambios en el fútbol moderno han llevado al Guadalajara a mirar cada vez más hacia Estados Unidos en busca de talento.
Lo que antes era una excepción, hoy comienza a consolidarse como una vía recurrente para competir en una liga donde otros equipos cuentan con futbolistas extranjeros de probada calidad, incluso, hasta campeones del mundo.
Una relación que comenzó en 1939
La relación entre Chivas y los futbolistas nacidos en Estados Unidos inició en 1939 con Wintilo Lozano, quien, pese a su origen en Arizona, defendió la camiseta rojiblanca en una época donde el profesionalismo aún no estaba establecido. Su caso pasó prácticamente desapercibido, en parte por la falta de registros formales en aquellos años.
Décadas más tarde, aparecieron nombres como Rafael Gutiérrez Aldaco Los Angeles), Eduardo Fernández (El Paso, Texas) y Salvador Reyes Jr. (Los Angeles), quienes no lograron consolidarse como figuras. El primer gran punto de quiebre llegó en 1998 con Gerardo Mascareño (nacido en Silver Springs, Maryland), cuyo fichaje generó polémica al cuestionarse si cumplía con la esencia del club. Su incorporación abrió la puerta a una reinterpretación de los estatutos, respaldada por la Constitución Mexicana, misma que menciona.
Son mexicanos las personas que:
- Nazcan en territorio mexicano.
- Nazcan en el extranjero, hijos de padres mexicanos nacidos en territorio nacional, de padre mexicano nacido en territorio nacional, o de madre mexicana nacida en territorio nacional.
- Nazcan en el extranjero, hijos de padres mexicanos por naturalización, de padre mexicano por naturalización, o de madre mexicana por naturalización.
- Nazcan a bordo de embarcaciones o aeronaves mexicanas, sean de guerra o mercantes.
Tras la aparición de Mascareño, la polémica cesó hasta el 2006 cuando Guadalajara sumó a otro futbolista mexicoamericano con la llegada del delantero Jesús Padilla, quien nació en Estados Unidos, pero fue registrado en San Miguel el Alto, Jalisco. Su caso generó polémica años después, cuando se dio a conocer su lugar de nacimiento.
Posteriormente, en 2008, Carlos Borja se integró a la institución, aunque su paso fue discreto, ya que no debutó en el primer equipo y permaneció en fuerzas básicas hasta 2010. Más adelante, Alejandro Zendejas (un futbolista que aún extrañan en el Rebaño) continuó con esta línea, pero tampoco logró consolidarse en el Guadalajara, disputando apenas 23 partidos en dos etapas antes de salir del club rumbo al Necaxa.
Los mexicoamericanos más exitosos

Con el paso del tiempo, algunos jugadores de doble nacionalidad lograron dejar huella en el club, aunque muchas veces su origen pasó desapercibido para la afición. Casos como el de Miguel Ponce y, sobre todo, Isaac Brizuela, destacan como ejemplos de éxito dentro de esta categoría.
Ambos fueron piezas clave en el título del Clausura 2017, además de sumar otros trofeos como Copas MX y la Concachampions de 2018. Ambos con más de 250 partidos se consolidaron como referentes en la última etapa ganadora del equipo, demostrando que la doble nacionalidad no era un impedimento para representar con identidad al club.
Cowell y Whalley, contrataciones que decepcionaron

En años recientes, la apuesta por futbolistas de doble nacionalidad ha generado cuestionamientos, especialmente con casos como Cade Cowell y Óscar Whalley (España). El primero llegó con expectativas altas, pero su rendimiento fue irregular pese a sus números, mientras que el portero no logró consolidarse como un futbolista indiscutible.
Estos fichajes reavivaron el debate entre los críticos que, en su momento, cuestionaron si esta filosofía del Guadalajara era la correcta para encontrar una forma de competir con las grandes inversiones en futbolistas extranjeros que realizan equipos como América, Cruz Azul, Tigres y Monterrey, además, evidenciaron que no todos los jugadores con esta condición logran adaptarse al peso histórico y mediático de Chivas.
Más allá del mercado estadounidense, también han existido excepciones con jugadores de doble nacionalidad como Edoardo Isella (México y Honduras), Santiago Ormeño (México y Perú) y el propio Whalley (México y España), además de casos en fuerzas básicas como Daniel Villaseca.
El presente: una nueva apuesta rumbo al Mundial 2026

Actualmente, Chivas cuenta con una base importante de futbolistas nacidos en Estados Unidos, como Efraín Álvarez, Daniel Aguirre, Richard Ledezma, Brian Gutiérrez y Jonathan Pérez que gracias a su rendimiento, potenciado por el actual entrenador, Gabriel Milito, han permitido que la afición y la crítica los acepte pues, hasta este momento, han llevado a lo más alto de la tabla general del Clausura 2026 al Deportivo Guadalajara.
A su vez, este grupo de jugadores representa una nueva generación que no solo busca consolidarse en el club, sino también abrirse camino en la selección mexicana. En el contexto rumbo al Mundial de 2026 ha impulsado esta tendencia, ya que el fútbol mexicano también ha ampliado su mirada hacia jugadores con doble nacionalidad. En este escenario, el Guadalajara parece haber encontrado un equilibrio entre su tradición y la necesidad de adaptarse, apostando por una plantilla que mantiene su identidad, pero refleja un entorno cada vez más globalizado.


