Canadá se queda sin las estrellas: el calendario de la ATP comienza a vaciar sus propios Masters 1000
Sinner, Djokovic y Alcaraz no jugarán en Montreal, mientras la expansión a 12 días y los empalmes entre Washington, Canadá y Cincinnati evidencian una crisis estructural

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El Masters 1000 de Canadá comenzó en Montreal sin Jannik Sinner, Carlos Alcaraz ni Novak Djokovic. Un torneo que presume la élite del deporte blanco, cuadro de 96 jugadores y casi dos semanas de duración arrancó sin las tres figuras más importantes del circuito varonil.
Sinner habría decidido priorizar su estado físico y administrar las cargas de cara al US Open. Djokovic mantiene una programación selectiva para llegar en mejores condiciones a los Grand Slams. Alcaraz, en cambio, continúa recuperándose de una lesión en la muñeca derecha que le impide competir en el certamen. Sin embargo, hace un año tampoco participó en Toronto con la intención de recargar baterías para ganar en Ohio y Flushing Meadows.
Estos casos terminan exponiendo el mismo problema. La ATP amplió Canadá y Cincinnati a torneos de 12 días, pero no creó una ventana adicional que permitiera acomodarlos adecuadamente. El resultado es una sucesión casi ininterrumpida entre Washington, Montreal, Cincinnati y el US Open, con un margen mínimo para descansar, viajar, entrenar o absorber cualquier retraso provocado por la lluvia.
El tenis profesional está intentando vender más jornadas, más sesiones y más entradas, pero empieza a hacerlo sin los jugadores que justifican el precio y el prestigio de sus principales eventos.
Un Masters 1000 sin Sinner, Djokovic y Alcaraz
La ausencia más significativa es la de Sinner. El italiano había ganado los cinco Masters 1000 disputados antes de Canadá en 2026: Indian Wells, Miami, Montecarlo, Madrid y Roma. Su retiro de Montreal termina con la posibilidad de completar una temporada perfecta en la categoría, algo inédito en la historia. Sin embargo, es una hazaña que no permite el calendario.
Sinner llegó a la gira norteamericana después de cinco campañas completas de Masters, el título Wimbledon y el derrumbe físico de Roland Garros. La experiencia en Francia, dejó claro el panorama del italiano de cara al último tramo de campaña. Las exigencias del número 1 del mundo, no le permiten dominar un calendario completo.
Su explicación oficial fue clara: junto con su equipo decidió “priorizar mi salud”. Saltarse Canadá le permite recuperar el cuerpo y preparar Cincinnati y el US Open sin encadenar otras dos semanas de máxima exigencia.
Djokovic responde a una lógica diferente, aunque igualmente relacionada con la saturación. A sus 39 años, el serbio ya no organiza su temporada alrededor de la obligación de disputar cada gran torneo. Su prioridad son los Grand Slams y determinadas competencias que considera útiles para llegar preparado a ellos.
Jugar Canadá podría obligarlo a permanecer en Montreal hasta el 13 de agosto, trasladarse inmediatamente a Ohio y disputar Cincinnati antes del inicio del US Open el día 30. Renunciar al primer Masters de la gira le concede un bloque de preparación y recuperación que el calendario oficial no le ofrece.
Alcaraz constituye un caso distinto. El español continúa recuperándose de la lesión en la muñeca derecha que arrastra desde la temporada de tierra y su objetivo es reaparecer en Cincinnati. La causa central de su ausencia es médica. No obstante, hace un año, decidió saltarse Canadá, junto al serbio y el italiano, poniendo prioridad en los torneos posteriores, donde se terminó coronando.
Cuando un jugador solo puede disputar uno de los dos Masters previos al US Open, Cincinnati adquiere mayor importancia estratégica por ser el último ensayo antes de Nueva York. Canadá queda convertido en un torneo sacrificable.
La expansión a los 12 días
Canadá y Cincinnati fueron ampliados a 12 días desde 2025 como parte del proyecto OneVision de la ATP. La estrategia busca acercar los Masters 1000 al modelo comercial de los Grand Slams: cuadros más grandes, más sesiones, más días de televisión, mejores instalaciones y mayores ingresos por boletaje.
La lógica económica es evidente. Un torneo de casi dos semanas puede vender muchas más entradas que uno de siete días. También ofrece más inventario televisivo, más espacios comerciales y mayor exposición para patrocinadores. El problema es que ampliar un torneo no equivale a ampliar el calendario.
Canadá recibió cinco más días de competencia, pero Cincinnati no fue desplazado a una semana completamente diferente. Ambos eventos quedaron encadenados y parcialmente empalmados dentro de la misma ventana que antes ocupaban sus versiones más cortas.
La final de Canadá está programada para el jueves 13 de agosto a las 20:00. El cuadro principal de Cincinnati comienza exactamente ese mismo día. Los primeros cabezas de serie en Ohio recibirán un bye, pero debutarán en segunda ronda el sábado 15 o el domingo 16. En el escenario más severo, un finalista de Montreal podría terminar su partido el jueves por la noche y volver a competir el sábado por la mañana.
Entre las 20:00 del jueves y la jornada del sábado existen aproximadamente 40 horas. Ese cálculo ni siquiera descuenta la duración de la final, la ceremonia, los tratamientos físicos, las obligaciones posteriores al partido, el traslado al aeropuerto, el vuelo, la llegada al hotel y una eventual sesión de entrenamiento. Una final extensa o una nueva suspensión por lluvia podría reducir el margen a una sola jornada útil.
Fritz y Jódar: la crisis resumida en un solo viaje
El caso de Taylor Fritz y Rafael Jódar muestra el problema. Ambos alcanzaron la final del ATP 500 de Washington, inicialmente programada para el domingo 2 de agosto. La lluvia obligó a aplazar hasta el lunes 3, cuando el cuadro principal de Canadá ya había comenzado.
Fritz y Jódar aparecen también inscritos en Montreal y, por su condición de cabezas de serie, recibieron un bye en la primera ronda. Sus primeros partidos están previstos entre el martes y el miércoles. Eso los coloca ante una secuencia prácticamente inviable: disputar una final en Washington el lunes, recuperarse, viajar a Canadá, cruzar la frontera, instalarse en el hotel y competir de nuevo con apenas unas horas de adaptación.
El bye evita que tengan que jugar el domingo o el lunes, pero no resuelve el problema. En caso de querer disputar el Masters 1000, deberán salir de Washington inmediatamente después de la final. Solo contarían con alrededor de un día real para viajar, descansar y reconocer las condiciones de la pista.
La lluvia agravó el escenario, pero un calendario razonable necesita espacio para absorber retrasos previsibles. La programación actual depende de que no llueva, no haya partidos demasiado largos, no existan problemas de viaje y ningún jugador necesite recuperación adicional. Un solo imprevisto provoca un efecto dominó.
La expansión que castiga a quienes ganan
Sam Querrey resumió la crítica de manera especialmente dura. El extenista afirmó que los organizadores parecen preferir un torneo de 12 días sin Sinner, Alcaraz y Djokovic antes que uno de siete días con las grandes figuras, porque el formato prolongado ofrece más jornadas de derechos televisivos.
Ben Shelton, campeón defensor de Canadá, también calificó el calendario como insostenible para la salud de los jugadores. Valérie Tétreault, directora del torneo canadiense, reconoció que la repetición de bajas tardías constituye un problema más amplio para el deporte y confirmó conversaciones con la ATP.
La contradicción es evidente. Los Masters 1000 son comercializados como los eventos más importantes fuera de los Grand Slams, pero su expansión está haciendo más probable que los jugadores principales decidan omitir alguno..
Popyrin, Shelton y los campeones inesperados
Las ausencias han abierto oportunidades para jugadores fuera del grupo de máximos favoritos. Los cuatro campeones varoniles más recientes consiguieron allí el primer Masters 1000 de su carrera: Pablo Carreño Busta en 2022, Jannik Sinner en 2023, Alexei Popyrin en 2024 y Ben Shelton en 2025.
Este año, sin Sinner, Alcaraz y Djokovic, Alexander Zverev aparece como el principal favorito. El alemán es el primer cabeza de serie, ya ganó el torneo canadiense en 2017 y posee la mayor jerarquía del cuadro disponible. De cara a su debut en Montreal, el número tres del mundo señaló al formato como principal culpable de las ausencias de Sinner, Nole y Alcaraz.
“Creo que para estar en muy buena forma, algunos jugadores necesitan jugar más torneos, y otros menos. Yo definitivamente necesito competir, y por eso juego. Pero creo que te refieres a las bajas, y creo que es el segundo o tercer año consecutivo que no están Alcaraz, Sinner ni Djokovic. Eso es consecuencia de los Masters 1000 de dos semanas. Es demasiado tiempo para algunos jugadores, demasiado antes del US Open… No creo que vaya a jugar mi mejor tenis aquí”.
Etre los otros candidatos aparece Félix Auger-Aliassime cuenta con el respaldo del público local y parte como segundo favorito. Alex de Miñaur, finalista en Canadá en 2023, dispone de una oportunidad especialmente valiosa. Daniil Medvedev ya fue campeón en 2021 y sigue siendo uno de los jugadores más peligrosos sobre pista dura.
Shelton defiende el título, mientras Fritz deberá ser evaluado a partir del desgaste y la logística de su final en Washington, si no se da de baja. Alexander Bublik, Casper Ruud, Lorenzo Musetti, Jiří Lehečka y Flavio Cobolli completan un grupo de aspirantes en un torneo mucho más abierto de lo que originalmente prometía su categoría. El cuadro continúa siendo competitivo. El problema es que ya no representa completamente a la élite del cicrcuito.


