El Súper Niño: ¿Qué es, cómo y dónde afectaría este intenso fenómeno climatológico?
Este fenómeno podría tener eventos de intensidad extraordinaria, asociados con más calor global aunque aún no se ha confirmado cuándo podría ocurrir

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El Pacífico volvió a encender las alertas climáticas del planeta. En pleno arranque de abril de 2026, los principales centros de monitoreo coinciden en que La Niña ya perdió fuerza, el sistema entró en fase neutral y El Niño tiene altas probabilidades de reaparecer en los próximos meses. En ese contexto, volvió a instalarse un término que suele disparar preocupación: “Súper Niño”, una etiqueta usada para volvió a instalarse un término que suele disparar preocupación: “Súper Niño”, una etiqueta usada para describir eventos de intensidad extraordinaria, asociados con más calor global
Pero hay una precisión clave antes de encender alarmas definitivas: aún no se puede confirmar un “Súper Niño” para 2026. Lo que sí existe, de acuerdo con la NOAA, es un 61% de probabilidad de que El Niño emerja entre mayo y julio de 2026 y una posibilidad de 1 en 4 de que alcance intensidad muy fuerte, con anomalías de al menos +2.0 °C en la región Niño 3.4. Ese matiz cambia la lectura: el riesgo es real, pero el pronóstico todavía está en fase de vigilancia.
¿Qué es el llamado Súper Niño, la versión extremadamente intensa del fenómeno de El Niño?
El Niño forma parte del ciclo ENOS, una oscilación natural del sistema océano-atmósfera en el Pacífico ecuatorial que altera temperaturas del mar, vientos y patrones de lluvia en buena parte del mundo. La Organización Meteorológica Mundial explica que no todos los episodios son iguales: sus efectos dependen de la intensidad, la duración, el momento del año en que aparecen y su interacción con otros factores climáticos. Por eso, aunque el término “Súper Niño” se popularizó en medios y pronósticos, no se trata de una categoría oficial universal, sino de una manera informal de referirse a un evento muy fuerte o históricamente fuerte.
En la práctica, ese concepto suele usarse cuando el calentamiento del Pacífico central y oriental rebasa niveles excepcionales. NOAA Climate.gov explica que, de manera no oficial, un El Niño de 1.5 °C o más suele considerarse fuerte, mientras que 2.0 °C o más entra en el terreno de lo “muy fuerte” o “históricamente fuerte”. Esa posibilidad aparece hoy en los modelos porque el Pacífico presenta calor subsuperficial creciente y señales de vientos favorables para una transición cálida; aun así, la propia NOAA advierte que las previsiones hechas en primavera son menos precisas, por lo que el panorama todavía puede cambiar.
Súper Niño: ¿Cuáles serán los principales impactos para el 2026 y 2027?
Si El Niño se consolida y escala a una fase muy fuerte, los impactos más probables para finales de 2026 y parte de 2027 serían un repunte adicional de la temperatura global y una redistribución de lluvias y sequías en varias regiones. La OMM recuerda que estos eventos suelen elevar la temperatura media del planeta, mientras que sus patrones típicos incluyen más lluvias en el Cuerno de África y el sur de Estados Unidos, y condiciones más secas y cálidas en el sudeste asiático, Australia y el sur de África. En paralelo, en el Atlántico, El Niño suele aumentar la cizalladura del viento, una condición que tiende a frenar el desarrollo de ciclones tropicales.
El gran foco de atención para 2027 está en el calor acumulado. Distintos análisis advierten que un evento intenso a finales de 2026 podría empujar nuevas anomalías térmicas globales en 2027, aunque la OMM subraya que no emite pronósticos cerrados para años individuales dentro de su actualización 2025-2029. Lo que sí está sobre la mesa es que hay 80% de probabilidad de que al menos uno de los años entre 2025 y 2029 supere a 2024 como el más cálido registrado, y 70% de probabilidad de que el promedio quinquenal rebase 1.5 °C sobre niveles preindustriales.


