Amarini Villatoro, un entrenador hecho para escribir historia
Confirmó una tendencia que comenzó con Xelajú y ahora continúa con Cartaginés.

Amarini Villatoro volvió a hacerlo. Un año después de conducir a Xelajú hasta una histórica final de la Copa Centroamericana, el entrenador guatemalteco consiguió instalarse nuevamente entre los cuatro mejores de la región. Esta vez lo hizo en Costa Rica y al frente de Cartaginés, después de eliminar a Saprissa en una serie memorable que terminó 5-4 en el marcador global.
El camino hasta las semifinales tuvo todos los ingredientes necesarios para darle todavía más valor a la clasificación. Cartaginés había conseguido un empate 2-2 en el Ricardo Saprissa y debía definir la eliminatoria en el Fello Meza. Allí comenzó ganando con José “Tepa” González, pero los morados reaccionaron mediante Orlando Sinclair y Fidel Escobar para ponerse 2-1 y dejar momentáneamente afuera al equipo de Villatoro.
Fue entonces cuando apareció una característica que ha acompañado a varios de los equipos del entrenador guatemalteco: la capacidad para sobrevivir. Diego Armando Mesén estableció el 2-2 a los 77 minutos y, cuando el encuentro se acercaba a su desenlace, una infracción de Luis Paradela sobre Luis Olivas terminó en penal después de la revisión del VAR. Bernard Alfaro convirtió el 3-2 a los 89 y desató la celebración en Cartago.
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“Creo que fue la perseverancia, la resiliencia en todo momento, el estar contra las cuerdas dos veces”, explicó Villatoro después de la clasificación. El propio entrenador reconoció que no había sido la mejor presentación de su equipo, pero encontró allí otro motivo para valorar lo conseguido: considera que su plantel todavía atraviesa un proceso de maduración para afrontar este tipo de partidos.
La clasificación adquiere otra dimensión cuando se observa lo que Villatoro viene haciendo en la competición. Es la segunda temporada consecutiva en la que alcanza las semifinales de la Copa Centroamericana con dos clubes diferentes. En 2025 llevó a Xelajú todavía más lejos y lo condujo hasta la final, convirtiéndolo en el primer representante guatemalteco que consiguió disputar el partido por el título de este torneo.
Aquella aventura terminó con el subcampeonato frente a Alajuelense, pero colocó a Villatoro y Xelajú en un escenario internacional inédito. Apenas un año después, el técnico cambió Guatemala por Costa Rica y consiguió repetir buena parte del recorrido con Cartaginés. Ya no se trata únicamente de una campaña aislada: dos equipos diferentes y dos semifinales consecutivas comienzan a construir una tendencia.
También cambió la historia reciente de Cartaginés en la competición. El conjunto brumoso afrontaba sus terceros cuartos de final y todavía no había conseguido alcanzar las semifinales. La victoria sobre Saprissa terminó con esa barrera y, además, le entregó al club un premio internacional de enorme importancia: la clasificación a la Copa de Campeones Concacaf 2027.
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Villatoro tampoco esquivó el peso del rival eliminado. “Saprissa es un rival que respeto mucho, con una gran historia en el fútbol centroamericano, pero el fútbol es actualidad y podíamos clasificar”, afirmó. Incluso reconoció que Hernán Medford logró superarlo tácticamente durante algunos pasajes: “En momentos me ganó la lectura del partido”. Pero inmediatamente trasladó el mérito a quienes ejecutaron su plan: “Los jugadores son los que resuelven en la cancha”.
Ahora Cartaginés espera por Olimpia o Luis Ángel Firpo para conocer a su próximo adversario. Villatoro tendrá otra oportunidad de alcanzar una final continental y continuar ampliando una historia que ya comenzó a trascender fronteras. De Xelajú a Cartaginés, de Guatemala a Costa Rica, Amarini vuelve a aparecer donde se definen las cosas importantes. Un entrenador que parece haberse acostumbrado a escribir historia.


