El infalible método Tena: ¿cómo hizo para lograr que Guatemala sea la segunda mejor selección de Centroamérica?
Máximo responsable del gran presente de los chapínes.

Cuando Luis Fernando Tena asumió la dirección técnica de Guatemala en 2021, identificó que el crecimiento del seleccionado también dependía de lo que sucediera fuera de la cancha. Entre sus objetivos estaba conseguir el respaldo de los clubes y construir una relación de colaboración que facilitara la preparación del equipo nacional. Para ello, consideraba fundamental contar con los futbolistas convocados, incluso para trabajar fuera de las ventanas internacionales.
La propuesta no encontró una aceptación inmediata. Para los dirigentes y entrenadores, ceder jugadores a los microciclos significaba perder piezas importantes durante los entrenamientos y alterar la preparación de sus propios equipos. La dificultad aumentaba cuando las convocatorias coincidían con compromisos del campeonato local, porque cada club también debía responder a sus obligaciones y a la exigencia de sus aficionados.
Ante ese escenario, Tena apostó por el diálogo con los técnicos y las dirigencias para explicar su proyecto. El entrenador buscó que comprendieran la importancia de disponer de más tiempo de trabajo con los seleccionados y los beneficios que esa preparación podía generar. Poco a poco, fue consiguiendo apoyos y una mayor disposición para facilitar la presencia de los jugadores citados.
Ese acercamiento permitió construir una dinámica de colaboración importante para Guatemala. La selección ganó espacios de preparación y los clubes comenzaron a formar parte de un proceso que necesitaba continuidad para consolidarse. Conseguir esas cesiones fuera de las fechas FIFA representó un avance para el cuerpo técnico, que pudo desarrollar su trabajo con un respaldo cada vez más amplio del fútbol local.

Los resultados deportivos ayudaron a fortalecer esa relación. Después de mostrar señales de crecimiento durante 2024, Guatemala alcanzó las semifinales de la Copa Oro 2025, una actuación que alimentó la confianza en el proyecto. Tena, además, compartió el reconocimiento con los entrenadores y las instituciones que habían colaborado, destacando su aporte para que el seleccionado llegara mejor preparado a la competencia.
La cooperación volvió a quedar reflejada durante la actual Nations League. Municipal, Antigua, Comunicaciones, Mixco y Xelajú cedieron futbolistas antes del inicio de las fechas oficiales, aun cuando el Apertura guatemalteco mantuvo su actividad. Eso obligó a los equipos a afrontar parte del torneo sin algunos de sus principales jugadores y a buscar alternativas para sostener su rendimiento.
El esfuerzo también generó dificultades que algunos entrenadores hicieron públicas. Mauricio Tapia, al frente de Antigua, señaló los problemas que suponía competir sin sus referentes, en un contexto de irregularidad para su equipo. Sus observaciones expusieron una tensión propia de esta convivencia: apoyar a la selección implica asumir ausencias que pueden influir en la preparación y en los resultados del campeonato.
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Municipal también debió adaptarse a ese escenario. Mario Acevedo recurrió a las rotaciones ante el peso de los futbolistas escarlatas en la base del seleccionado, buscando mantener competitivo a su plantel mientras aportaba jugadores al equipo nacional. Ese equilibrio entre las necesidades de los clubes y las de Guatemala sigue siendo uno de los desafíos del proceso, pero también una de las bases del respaldo que Tena consiguió construir.


