La falla del arbitraje no tapa el fracaso de Millonarios en la Copa BetPlay: duro golpe tras el regreso de Gamero
Para un equipo como Millonarios esta eliminación es un fracaso, así su entrenador declare lo contrario y lo quiera hacer ver de otra forma.

Siguen llegando entrenadores a Millonarios, inclusive hombres de la casa, pero los resultados continúan sin acompañar a un equipo que volvió a firmar un papelón de grandes dimensiones al quedar eliminado de los octavos de final de Copa BetPlay a manos del Barranquilla FC.
Uno puede hablar que el plantel tiene alguna bajas por lesión y que eso influye en los planteamientos. También que Alejandro Moncada cometió una grave falla en ese compromiso, pero eso no quita que al ‘Embajador’ le falta en la actualidad la jerarquía que representa su camiseta.
Estamos hablando que Millonarios quedó por fuera ante un club que marcha último del Torneo BetPlay con apenas ocho puntos en diez partidos jugados. En la Copa dejó afuera también a Junior y se podría decir que cabalga bien esa competencia, pero el favorito a pasar esa llave era el elenco bogotano, más allá de que no jugó en casa. Solo ese hecho ya deja mal parados a los dirigidos por Alberto Gamero.
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Y las nóminas son otro factor a analizar, pues el Barranquilla tiene un promedio de edad de 21,5 conta 30,6 de Millonarios, es decir, un plantel joven a comparación del conjunto ‘Azul’. La experiencia que en el papel hay en el plantel de los bogotanos, a pesar de las bajas, tampoco apareció en el Romelio Martínez.
Y si vamos a ver el valor, la diferencia es abismal, ya que estamos hablando que la cifra del Barranquilla es de 2,83 millones de euros ($10.543 millones de pesos), mientras que la de Millonarios es de 14,93 millones de euros ($55.621 millones de pesos). Una inversión que dentro de la cancha no da sus frutos.
Incapacidad de reacción: ¿Falla de Gamero o de los jugadores?
Como mencionamos, el gol del Barranquilla se lo inventa Moncada con una mano inexistente dentro del área. Por supuesto que eso condiciona, pero Millonarios tuvo serias falencias para convertir. Es más, el empate llega más por un error del portero rival que por virtud propia, mezclado con viveza de Mackalister Silva.
De ahí para allá el ‘Embajador’ lo intentó con la pelota, que es como le gusta jugar a Gamero. Sin embargo, de los 22 remates que hicieron los futbolistas ‘Azules’, 10 de ellos al arco, no transformaron ninguno en festejo, más allá de la igualdad. Eso refleja un aspecto clave que debe mejorar el DT samario porque la posesión sin finalización poco sirve en el fútbol.
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Ya en los penales, que es una mezcla de preparación y suerte, dos jugadores de experiencia fallaron, como lo son Sergio Mosquera y Carlos Darwin Quintero. Desde los doce pasos ya es responsabilidad de cada uno, pero queda la sensación que en el desarrollo a Millonarios le faltó calma y mejor toma de decisión en la finalización.
No se puede tapar el sol con un dedo: es fracaso
Millonarios es un equipo grande y como grande hay que exigirle. De lo contrario, ese rótulo entraría en una zona de duda porque significa bajarle la exigencia a una institución que debe pelear y ganar las competencias que juegue. Una eliminación en unos octavos de final y con un equipo de segunda división es un fracaso rotundo para el club.
En rueda de prensa, a pesar que afirmó que todos hicieron el ridículo por lo que pasó, Gamero declaró que no siente que fue un fracaso esa derrota. “A mí esa palabra nunca me ha gustado, pase lo que pase. Fracasar en un partido o una eliminación no quiere decir un fracaso, quiere decir que hiciste algo mal como nosotros y no clasificamos. Este equipo tiene que pelear todo”.
En general Alberto tuvo autocrítica en ese espacio con los medios, pero no se puede tapar esta vergüenza tan grande. Es un fracaso que Millonarios haya quedado fuera tan temprano de un torneo que estaba obligado a ganar por lo que fue el primer semestre.
Con la salvedad del pésimo arbitraje, algunas bajas por lesión y el flojo rendimiento de varios futbolistas, Gamero no solo debe alzar el título liguero en diciembre, tiene que recuperar el aura de un equipo que cada vez más le cuesta sacar partidos decisivos adelante. Veremos si el samario logra estar a la altura desde su rol porque ahora tiene más presión para cumplir con ello.


