Impagos y pérdidas millonarias: los casos que sacuden a la Liga BetPlay
Varios equipos del FPC van afrontando serias dificultades internas, que se vinculan con retrasos en los pagos y patrimonios en saldo rojo.

La Liga BetPlay, en la finalización del 2026, ha presentado numerosas dificultades que han involucrado a muchos de sus participantes. Sea de manera directa o indirecta, los clubes atraviesan horas bajas sea por temas deportivos, de logística o incluso por líos en materia administrativa. Entre el terremoto, la realización de conciertos que modificaron el calendario y las “subtramas” de varios clubes en crisis, sin duda, llevaron a que sea uno de los semestres de más polémica.
Las realidades más allá de la cancha encienden las alarmas en horas bajas del fútbol colombiano. Entre retrasos en los pagos, pérdidas millonarias y una incertidumbre total por el rumbo de algunas instituciones reflejan un panorama desolador. Vale extraer tres casos puntuales: los de América de Cali, Deportivo Pereira e Independiente Medellín, clubes en el ojo del huracán por situaciones distintas.
Desde incumplimientos salariales hasta balances financieros en rojo, la situación han puesto sobre la mesa interrogantes diversos: ¿Alerta de perder reconocimiento deportivo? ¿Los clubes pueden responder a todos sus compromisos? ¿Se pueden reponer ante las pérdidas? ¿Qué tan delicado es el problema para los tres equipos?
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América de Cali, sumergido en impagos y dificultades administrativas
América vive una situación bastante paradójica. Mientras pelea por el liderato de la Liga BetPlay, a medio paso de asegurar la ventaja deportiva rumbo a los cuadrangulares, no hay mucha estabilidad económica al punto de verse comprometida la puntualidad de pagos hacia futbolistas del plantel. La situación llegó al punto de que el grupo de jugadores sentara un precedente.
Como medida de reclamo, no se presentaron a la concentración antes del duelo ante Fortaleza que dejó un saldo de victoria 2-1 para el Escarlata. Reclamaban la deuda exacta de un mes de salario, aunque los directivos habrían hecho depósitos a falta de los derechos de imagen y otros compromisos relativos a los premios. Quedó claro que el club no marcha bien financieramente, además de los problemas desatados por el terremoto del 10 de agosto.
Así lo expresó Iván Vélez, el propio gerente deportivo del club: “Para nadie es desconocimiento que no hemos estado al día. Hemos estado un poco atrasados, pero los chicos han dado todo por este equipo”, relató en diálogo con Zona Libre de Humo el pasado jueves.
Pereira, ¿en riesgo de perder el reconocimiento deportivo?
Lo del Matecaña es de lamentar. El grave lío del club va desde hace más de un año con la presidencia de Álvaro López. Todo esto llegó al punto de entrar en Ley de Reorganización hace cerca de diez meses tras las moras de pagos con varios organismos, entre ellos la DIAN. La institución se vio señalada por retenciones y la huelga de jugadores. Es más, Pereira tiene sanciones de la FIFA que le impiden fichar hasta el pago algunas demandas.
La última polémica va relacionada con los mismos impagos. El club debe hasta dos meses de sueldos, por lo que el plantel decidió no concentrar en la noche. A pocas horas del partido ante Jaguares de Córdoba este viernes 30 de octubre, por medio de un comunicado difundido por Acolfutpro, el club decidió pisar la cancha del Hernán Ramírez Villegas “por las familias y la hinchada que acompaña y merece respeto”.
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Independiente Medellín, en un serio déficit
Ahora bien, lo del Medellín es quizá menos preocupante en términos legales o de deudas. El tema va relacionado a las pérdidas que ha padecido en el último tiempo. De acuerdo con el último informe de la Superintendencia de Sociedades, encabezó el déficit con un saldo negativo de $19.253 millones de pesos.
¿Esto qué significa? Patrimonio desplomado drásticamente en $15.000 millones de pesos. No es un equipo sin dinero, pero deja una señal de alerta gigante con pasivos que superan activos a pesar de la buena taquilla. Tendría menos margen para adquirir fichajes, dejando buena parte de las ganancias en venta de jugadores y el riesgo de afectar la estabilidad de proyectos deportivos. Lo peor es que, en términos deportivos, el DIM no levanta cabeza y corre riesgo de ausentarse en copas internacionales para el próximo año.


