Junior, sin respuestas y eliminado: cinco razones de un semestre para el olvido
El Tiburón oficialmente sentenció su eliminación al empatar en Tunja frente al Boyacá Chicó.

El Junior de Barranquilla, actual bicampeón del fútbol colombiano, no podrá estirar su racha de títulos domésticos por su eliminación prematura en la Liga. Faltando tres fechas, la escuadra rojiblanca resignó posibilidades de ingreso tras igualar a un gol con Boyacá Chicó. Si bien mandó a su rival a la B, tampoco hay motivos para sentirse muy orgulloso por la campaña que ha hecho el Tiburón.
La campaña es terrorífica. Solo 16 puntos de 48 posibles, ocupando los últimos lugares de la tabla (posición °15 actualmente). A esto hay que sumarle el rechazo de los hinchas, que pasaron del idilio a la furia contra el equipo por cuenta de sus malos resultados. Con la inversión de nómina e historia, agregándole los fracasos en Copa y Libertadores, no hay mucha conformidad frente campaña del equipo barranquillero. Esto claramente tiene sus motivos, que van desde una resaca por el triunfo y la inestabilidad en el cuerpo técnico a lo largo del semestre.
¿El bicampeonato generó resaca?
Regularmente, en Colombia, ganar seguido no es un aspecto tan común. El último bicampeón del torneo doméstico (Liga) ha sido el América de Cali (2019-II y 2020). Desde entonces, ha variado el club que dé la vuelta olímpica en el partido cumbre. No es nada descabellado ver que cada defensor del título se vea en una versión desmejorada.
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Así pasó con Junior. Perdió confianza, estabilidad y quizás el hambre de seguir en la cosecha de ganar. Ni la jerarquía de sus jugadores logró salvar al Junior en su crisis, incluso al punto de llegar al último lugar en alguna jornada. Sin concentración y la exigencia al más alto nivel, pagó muy caro su pelea por seguir vivo rumbo al tricampeonato.
Dejando puntos en el camino
Junior perdió partidos de los que no podía darse el lujo de hacerlo. De local, en el Romelio Martínez, solo sumó dos victorias, mientras que los duelos restantes fueron cinco igualdades y una caída. El fortín de la Costa Caribe dejó de surtir efecto, además de las muestras de rechazo de la hinchada al exigir drásticamente resultados.
Y ni se diga fuera de casa. Solo registró una victoria ante el humilde Fortaleza en Techo (1-4) por la jornada 11 del campeonato. El Tiburón, de manera parcial, ocupa la antepenúltima colocación entre los visitantes (5 de 24 unidades posibles.
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La defensa, un verdadero problema
Junior recibió un total de 24 goles durante 16 juegos. Es uno de los peores registros, tan solo superado por Jaguares (28) y Boyacá Chicó (269). La principal debilidad en defensa ha sido los balones aéreos y cómo los atacantes rivales ganan la espalda de centrales o laterales. Así dejó ir puntos que posiblemente lo seguirían poniendo en conversación por el pasaje a los ocho.
Hay que sumarle cuántos goles recibió en los últimos minutos. 8 de los 24 goles encajados se dieron del minuto 70 en adelante, siendo definitivos en el resultado final. Entre errores totalmente evitables, incapacidades para defender ventajas y la pérdida de duelos aéreos, el factor defensivo condenó en su totalidad al equipo rojiblanco.
Algunos referentes no dieron la talla
Los mismos que quizá brillaron en el inicio de año, terminaron por debajo de las expectativas en el remate del año. Varias figuras del club resultaron fuertemente cuestionadas, entre ellos Luis Fernando Muriel. El refuerzo ‘top’ en el inicio de año, si bien convirtió tres goles, erró otros tres penales de cuatro que pudieron cambiar el rumbo del semestre. Hasta Fuad Char, máximo accionista, mostró su preocupación frente al nivel del atacante hace poco.
Otro nombre en la ofensiva, Francisco Fydriszewski, ha sido quizás el de más preocupación. El Polaco erró goles debajo del arco y defraudó en su misión de acompañar como alternativa de ataque a Muriel. Su balance hasta la fecha es de dos goles, cifra apática para la expectativa frente a su llegada. Otros nombres también fueron muy criticados en distintas líneas: Edwin Herrera, Jesús Rivas, Kevin Pérez…
La llegada de Sebastián Viera no dio solución
La dirigencia pensó que la solución era despedir a Alfredo Arias, técnico que ostentaba la licencia de bicampeón liguero. No le perdonaron otras eliminaciones y la resistencia de la hinchada en su contra. Su reemplazo, Sebastián Viera, tampoco fue la solución ideal.
Por ahora, la dirigencia busca un nuevo entrenador que lidere el proyecto de la próxima Copa Libertadores. Con estado totalmente renovado, el Junior espera recuperar terreno perdido y trasladar el pasado éxito del bicampeonato al plano sudamericano.


