Alberto Lati revive el último triunfo de México en eliminación directa y la espera de cuatro décadas en Mundiales
Recordamos el camino que inició en México 1986 y las eliminaciones que marcaron las cuatro décadas del Tri sin avanzar en los Mundiales

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Cuarenta años y dos semanas después de la última victoria de México en una ronda de eliminación directa de una Copa del Mundo, la selección mexicana vuelve a encontrarse frente a una oportunidad que puede marcar una nueva etapa en su historia. El duelo de este martes 30 de junio representa mucho más que un boleto a los octavos de final: pone frente al equipo la posibilidad de romper una espera que ha acompañado a varias generaciones de aficionados.
Alberto Lati, analista de Claro Sports, no habla del recorrido hasta este momento en el que nos da una mirada de lo ocurrido en aquella justa. La última ocasión en que el Tricolor logró imponerse en un partido de eliminación directa fue durante el Mundial de México 1986, un torneo que terminó dejando una de las actuaciones más recordadas del conjunto nacional antes de una larga cadena de eliminaciones.
Aquel verano, el 15 de junio de 1986, México disputó en el Estadio Universitario de Monterrey su cuarto encuentro del torneo frente a Bulgaria. El equipo dirigido entonces por Bora Milutinović llegaba después de una fase de grupos en la que había construido su clasificación con paso firme y afrontaba el compromiso con la posibilidad de instalarse entre las ocho mejores selecciones del campeonato.
Entre los nombres de aquella alineación destacaba Javier Aguirre, hoy entrenador de la selección mexicana. En ese entonces era uno de los futbolistas que defendían la camiseta nacional sobre la cancha, compartiendo equipo con Pablo Larios y otros jugadores que protagonizaron una campaña que ilusionó al país.
El encuentro ante Bulgaria tuvo momentos de exigencia para la selección mexicana. El conjunto europeo generó oportunidades que fueron resueltas por Pablo Larios, mientras que México también encontró espacios para acercarse al arco rival. Al final, el representativo nacional consiguió el resultado que le permitió avanzar a la siguiente ronda y mantener vivo el sueño de trascender en casa.
Sin embargo, el camino terminó poco después frente a Alemania. Aquella eliminación no impidió que quedara instalada la sensación de que México había dado un paso importante y que, con el paso del tiempo, las victorias en fases de eliminación directa se convertirían en una constante.
La realidad fue distinta. En Estados Unidos 1994 llegó la eliminación en penales frente a Bulgaria. Cuatro años después, en Francia 1998, el equipo cayó ante Alemania tras dejar escapar la ventaja. En Corea Japón 2002 apareció Estados Unidos como rival. Alemania volvió a cruzarse en 2006, Argentina eliminó al Tricolor en 2010 y 2014, mientras que Brasil puso fin al recorrido mexicano en Rusia 2018.
Cada uno de esos partidos fue alimentando una espera que hoy alcanza cuatro décadas. Durante ese tiempo, distintas generaciones de futbolistas han intentado romper esa barrera sin conseguirlo, convirtiendo cada nueva fase de eliminación directa en una oportunidad para cambiar la historia.
En ese contexto, la reflexión adquiere un significado especial. Como recordó el periodista Alberto Lati durante su editorial, citando al escritor Samuel Beckett: “No hay partido de vuelta entre el hombre y su destino”. La frase resume el momento que vive la selección mexicana, consciente de que los siguientes 90 minutos pueden representar el fin de una larga espera.


