Los problemas geopolíticos y sociales que han alarmado a la afición previo a un Mundial
La Copa del Mundo de 2026 se suma a otros episodios que marcaron distintas sedes del torneo

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La Copa del Mundo de 2026 está por comenzar, pero algunos países que participarán en el certamen y parte de sus aficionados han mostrado preocupación por el tema de la seguridad en México y Estados Unidos. La inquietud creció por la ola de violencia registrada recientemente en Jalisco y por el conflicto en Medio Oriente, que escaló hace unos días con la participación de la nación vecina.
El pasado domingo 22 de febrero, las Fuerzas Armadas mexicanas llevaron a cabo un operativo para capturar a uno de los narcotraficantes más buscados del país, Nemesio Oseguera Cervantes, ‘El Mencho’. Esto desató una serie de hechos violentos en distintos puntos de la República Mexicana, sobre todo en Guadalajara, Jalisco.
Hace unos días, Estados Unidos inició una serie de ataques contra Irán, en apoyo a Israel por el conflicto bélico que mantiene con ese país. La situación encendió las alarmas entre la población estadounidense y entre los aficionados que tienen previsto acudir a los partidos que se disputarán en Norteamérica.
Estos problemas geopolíticos no son nuevos de cara a una Copa del Mundo, ya que en años anteriores también se presentaron escenarios similares antes del arranque de una justa mundialista.
Copas del Mundo canceladas por la Segunda Guerra Mundial
La única ocasión en la que una tensión política obligó a cancelar un par de Mundiales fue durante la Segunda Guerra Mundial. En 1939, Alemania invadió Polonia y detonó un conflicto bélico de gran escala. Eso provocó la cancelación de las ediciones de 1942 y 1946, pese a que la guerra terminó un año antes de esta última.
Para la primera de esas ediciones, la propia Alemania se postuló como sede, sobre todo para dar continuidad a su propaganda nazi, tal como ocurrió con los Juegos Olímpicos de 1936. Al final, el certamen no se celebró, ya que la FIFA suspendió esa edición y también la de cuatro años más tarde.
Para 1946, Brasil y Argentina se habían postulado para albergar el torneo, con la intención de devolver la Copa del Mundo a Sudamérica tras dos ediciones consecutivas en Europa. Como la competencia no se realizó, la actividad se reanudó en Brasil 1950, edición recordada por el Maracanazo.
Argentina 1978, bajo el régimen militar
En la década de los setenta, Argentina vivió bajo un régimen militar tras el golpe de Estado contra la presidenta María Estela Martínez de Perón. Por ello, el país quedó bajo el control de la Junta Militar de Gobierno.
Ante la ola de denuncias internacionales por violaciones a los derechos humanos, se creó el Ente Autárquico Mundial 1978, con apoyo de medios de comunicación, como parte de una campaña para contrarrestar esos señalamientos del exterior. Dichas acusaciones fueron calificadas como una “operación antiargentina”.
A pesar de ello, la Copa del Mundo se llevó a cabo y la Albiceleste conquistó el título por primera vez en su historia, de la mano de Mario Alberto Kempes, máximo goleador del torneo.
España 1982 y la violencia por ETA
El año 1982 fue complejo para el pueblo español, que aún se estabilizaba bajo una nueva forma de gobierno durante la Transición democrática. A eso se sumó la amenaza del grupo terrorista y separatista ETA (Euskadi Ta Askatasuna), que buscaba separar al País Vasco de España y sembró temor entre la población con diversos ataques.
Estos hechos preocuparon a aficionados, organizadores y a la propia FIFA por el tema de la seguridad en la península ibérica, un reto mayor para el país en ese momento. A finales de los setenta, Estados Unidos mostró interés en esa problemática y se señala que el gobierno español solicitó apoyo para capacitar a sus fuerzas de seguridad en el combate contra ETA. Esa petición habría sido aceptada por el país norteamericano, que tenía interés en la integración de España a la OTAN.
Al final, el torneo se disputó sin incidentes de seguridad de gran magnitud, ya que no hubo atentados en ese año, a diferencia de periodos anteriores, cuando se contabilizaron más de 700 víctimas mortales.
‘FIFA, vete a casa’: Brasil 2014, con múltiples protestas sociales
Después de albergar la Copa del Mundo en 1950, Brasil volvió a ser sede 64 años después. Sin embargo, a diferencia de lo ocurrido seis décadas antes, buena parte de la población no quería el torneo en su país por el alto gasto público destinado al Mundial y por la baja inversión que había percibido en los servicios públicos en varias regiones de la nación.
A las manifestaciones también se les conoció como ‘No habrá Copa’ o ‘FIFA, vete a casa’, mensajes directos contra el organismo que rige el fútbol internacional. Las protestas derivaron en episodios complejos, incluidos enfrentamientos con la policía, y dejaron un saldo de 128 personas detenidas.
Ese escenario se repitió durante el Mundial. Tan solo en la primera semana hubo más de 20 manifestaciones en las calles y cerca de 200 arrestos en distintas ciudades del país. Aunque las movilizaciones fueron constantes, el certamen se llevó a cabo sin mayores contratiempos, pero Brasil tampoco terminó satisfecho en la cancha, ya que la Canarinha concluyó en el cuarto lugar tras caer 7-1 ante Alemania en semifinales.
Rusia 2018 y Qatar 2022, dos sedes que no eran aceptadas por la afición
La FIFA anunció en diciembre de 2010 que Rusia y Qatar serían sedes de las Copas del Mundo de 2018 y 2022 respectivamente, todavía bajo la presidencia del suizo Joseph Blatter. Sin embargo, la decisión no fue bien recibida por muchos aficionados, debido a la ideología y al contexto político de ambos países. En el caso ruso, se señaló que la designación serviría para proyectar la imagen del régimen encabezado por Vladimir Putin.
Por su parte, la elección de Qatar generó protestas por supuestos actos de corrupción y por las acusaciones contra el comité organizador de vulnerar derechos humanos, en especial por la presunta explotación de trabajadores en la construcción de los estadios, donde incluso se reportaron fallecimientos.
Además, tampoco hubo respaldo al hecho de que en ambos países existieran fuertes restricciones hacia la comunidad LGBT+ y, en el caso qatarí, también hacia las mujeres. Esto contrastaba con los valores de inclusión que la FIFA ha buscado promover entre los seguidores de este deporte. A ello se añadió el rechazo por el traslado del torneo al invierno, medida que se tomó por las altas temperaturas del verano y que obligó a implementar sistemas de aire acondicionado en los distintos recintos.
Rusia, excluida de Qatar 2022 por la invasión a Ucrania
A inicios de 2022, Rusia lanzó una ofensiva militar sobre Ucrania a causa del conflicto territorial que ambas naciones mantenían desde años atrás. La invasión no pasó inadvertida para la FIFA ni para otros organismos deportivos, como el Comité Olímpico Internacional, por lo que se decidió excluir al país de competencias deportivas internacionales. Desde entonces, Rusia no ha participado como selección en torneos de gran relevancia, como Qatar 2022, la Eurocopa 2024 y las eliminatorias rumbo al Mundial de 2026.
No es nuevo que los problemas geopolíticos y sociales aparezcan antes de una Copa del Mundo. Estos episodios han llegado a poner en duda la realización de algunos torneos y también han encendido las alertas entre los aficionados, que buscan salvaguardar su integridad ante el temor de que estalle un conflicto en la sede del certamen.


