¿Qué le pedirá Imanol Alguacil a La Hormiga González en Olympiacos?
Armando González arrancó con goles en Grecia, pero Alguacil le exigirá presión, movilidad y participación lejos del área

La salida de José Luis Mendilibar cambia el contexto de Armando González en Olympiacos. El mexicano había comenzado a ganar terreno dentro de un equipo directo y agresivo, pero la llegada de Imanol Alguacil le exigirá ampliar su juego y asumir responsabilidades que van más allá del remate.
Alguacil mantendrá la intensidad, la presión alta y la agresividad sin balón, pero buscará un equipo con mayor control en posesión, más jugadores por dentro y ataques construidos a partir de movimientos coordinados.
De Mendilibar a Alguacil: cambia la forma de llegar al área
Con Mendilibar, Olympiacos priorizaba el juego vertical, los envíos largos, los centros y la disputa de segundas jugadas. El equipo podía avanzar muchos metros con pocos pases y buscaba colocar rápidamente a sus delanteros cerca del área.
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Alguacil parte normalmente de un 4-3-3 o 4-2-3-1, pero modifica su estructura durante las distintas fases. Los laterales pueden cerrarse hacia el mediocampo, los extremos alternan entre amplitud y zonas interiores y los mediocampistas tienen mayor peso para atraer presión y encontrar al jugador libre.
Eso cambia también la función del delantero centro. González ya no tendrá que limitarse a fijar centrales y esperar el servicio, sino participar en la creación de los espacios que después deberá atacar.
La Hormiga llega con goles y un perfil definido
El inicio de González en Grecia ha sido productivo. En sus primeros cinco partidos registra tres goles y dos asistencias en 217 minutos, además de 15 disparos, nueve de ellos a portería, y 3.36 goles esperados.
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Firmó un gol y una asistencia ante AE Larissa y después respondió con dos goles y otra asistencia frente a Volos NFC. La principal virtud de La Hormiga sigue estando cerca de la portería. Lee bien los rebotes, ataca rápido los centros, se anticipa dentro del área y tiene la energía para disputar jugadas que parecen perdidas.
También tiene una característica que encaja con Alguacil: trabaja sin pelota. presiona, persigue centrales y tiene la resistencia necesaria para sostener esfuerzos, aunque ahora tendrá que hacerlo con mayor orden
La nueva función de González
Mikel Oyarzabal ofrece la referencia más clara de lo que Alguacil puede buscar en su nuevo delantero. En la Real Sociedad, el español funcionaba como un nueve móvil capaz de abandonar el área, recibir entre líneas y arrastrar a los centrales.
Si el central acompañaba al nueve, aparecía un espacio a su espalda para que un extremo o un interior lo atacara; si permanecía en su zona, el delantero podía recibir libre entre defensa y mediocampo y ayudar a crear superioridad por dentro.
Ahí está uno de los principales retos para La Hormiga. Su instinto dentro del área ya está probado; ahora Alguacil buscará que su movimiento fuera de ella ayude a mejorar al resto del ataque sin quitarle presencia donde más daño puede hacer.
El delantero también tendrá un papel fundamental cuando Olympiacos no tenga la pelota. En los equipos de Alguacil, el nueve es uno de los encargados de iniciar la presión, atacar al central con una carrera orientada y cerrar al mismo tiempo la línea de pase hacia el pivote.
El siguiente paso para La Hormiga
Alguacil no necesita transformar por completo a Armando González. Necesita conservar al delantero que ataca rebotes, encuentra goles dentro del área y compite cada pelota, pero añadirle movimientos entre líneas, juego asociativo y una presión mucho más estructurada.
La Hormiga ya mostró que puede producir en pocos minutos y que tiene el instinto necesario para marcar. Su siguiente prueba será demostrar que también puede mejorar el funcionamiento colectivo: salir del área para abrir espacios, conectar con el centro del campo y los extremos, dirigir la presión y regresar a tiempo para terminar la jugada.
Los goles seguirán definiendo a un delantero, pero con Alguacil no serán la única medida. Si González consigue hacer todo el trabajo previo, sin perder su agresividad dentro del área, puede convertirse en el atacante que sostenga el nuevo sistema.


