Altura y gol: el perfil de Guillermo Martínez que convenció a Aguirre de cara al Mundial 2026
El Memote se sube a la Copa del Mundo como una variante diferente en el ataque de la selección mexicana

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La convocatoria de Guillermo Martínez al Mundial 2026 no solo representa una historia de perseverancia dentro del fútbol mexicano, también abre una alternativa táctica distinta para la selección de Javier Aguirre en momentos clave del torneo. En un plantel donde predominan atacantes con movilidad, técnica y juego al espacio, la presencia del delantero de Pumas introduce un perfil físico que puede marcar diferencia en escenarios cerrados.
Durante el proceso mundialista, el ‘Memote’ fue visto como una opción secundaria dentro del radar del Tri, pero su crecimiento en Liga MX, especialmente con los Pumas de la UNAM, terminó por consolidarlo como un delantero confiable. Su producción goleadora, sumada a su constancia, lo colocó en una posición que obligó al cuerpo técnico a considerar su inclusión en la lista definitiva.
¿Qué le aporta Guillermo Martínez a la selección mexicana?
El principal valor de Guillermo Martínez está en su físico. Con una estatura que lo convierte en uno de los delanteros más dominantes por arriba en el fútbol mexicano, el atacante ofrece una solución directa cuando el equipo no logra progresar con balón controlado. Su capacidad para ganar duelos aéreos lo vuelve una herramienta útil ante defensas cerradas o rivales que reducen espacios.
En partidos donde México enfrente bloques bajos o tenga dificultades para generar ocasiones claras, el recurso del balón largo o los centros laterales puede cobrar relevancia. Ahí es donde Martínez puede ser determinante, ya sea como rematador dentro del área o como referencia para bajar balones y permitir la llegada de mediocampistas.

Además, su juego no se limita únicamente al remate. El delantero de Pumas ha desarrollado la capacidad de jugar de espaldas al arco, proteger la pelota y generar segundas jugadas. Este aspecto resulta clave en torneos cortos como el Mundial, donde los partidos suelen definirse por detalles y la posibilidad de sostener posesiones en campo rival puede cambiar el ritmo del encuentro.
Otro punto a favor es su lectura en el área. Martínez suele ubicarse bien en centros laterales y jugadas a balón parado, lo que lo convierte en una amenaza constante en tiros de esquina o faltas cercanas. En un torneo donde este tipo de acciones suelen ser determinantes, contar con un perfil como el suyo amplía el repertorio ofensivo del Tri.
Su historia también juega un papel importante dentro del grupo. Haber pasado por la segunda división, recorrer distintos equipos y construir su carrera desde abajo le ha permitido desarrollar una mentalidad competitiva. Ese recorrido le da un carácter distinto, que puede ser útil en momentos de presión dentro de una Copa del Mundo.
Finalmente, su inclusión también responde a una necesidad estratégica. Mientras Raúl Jiménez, Santiago Giménez y Armando González ofrecen variantes más asociativas o de movilidad, Guillermo Martínez aparece como el “plan B” que puede convertirse en “plan A” cuando el partido lo exige. En ese contexto, su presencia no es casualidad, sino una decisión que responde a la búsqueda de soluciones en todos los escenarios posibles.
En un Mundial con más selecciones y mayor diversidad de estilos, contar con perfiles distintos puede ser la diferencia entre avanzar o quedarse en el camino. Guillermo Martínez, con su juego aéreo y fortaleza física, representa precisamente esa alternativa que México puede necesitar cuando el fútbol no encuentre respuestas por abajo.


