Las cuentas pendientes de Rafael Márquez rumbo a Chile y el cierre de su primera Fecha FIFA
El ‘Káiser’ cierra su primera Fecha FIFA ante Chile con cuatro pendientes: portería, solidez defensiva, consistencia durante los partidos y mayor contundencia ofensiva
La primera Fecha FIFA de Rafael Márquez como técnico de la selección mexicana llegará a su final ante Chile con varios asuntos todavía por resolver. Después de los empates 1-1 frente a Colombia y Perú y la derrota 3-0 sufrida ante Estados Unidos se extendió a tres partidos el inicio sin victorias del ‘Kaiser’, quien tendrá una última oportunidad en esta concentración para comenzar a encontrar certezas de cara a los siguientes compromisos.
El encuentro contra Chile, programado para el martes 6 de octubre a las 20:30 horas del centro de México en Los Angeles Memorial Coliseum, representa así algo más que el cierre de una gira. Para Márquez será otra oportunidad de intervenir sobre cuatro aspectos que han condicionado sus primeros partidos: la portería, la continuidad en el juego, la tensión defensiva y la contundencia.
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Estabilidad en la portería y un contexto que proteja al Tala Rangel
Raúl Rangel quedó señalado directamente en los dos primeros goles de Estados Unidos. En el 1-0 no pudo controlar un balón que terminó a disposición de Julian Hall y, en el segundo, una salida desde el fondo acabó con la pelota en los pies de Cavan Sullivan. Márquez resumió la derrota después del encuentro al señalar que habían sido “errores groseros que les regalas los tres goles”.
La cuestión para el cuerpo técnico no pasa únicamente por decidir si ratifica a Rangel para mantener su confianza o abre la competencia con Óscar García y las demás alternativas de la convocatoria. También deberá construir un contexto que permita explotar la salida con balón del guardameta sin obligarlo a asumir riesgos innecesarios. Acercar líneas de pase, ofrecer un apoyo claro del mediocentro y contar con una alternativa directa cuando el rival presione pueden reducir la exposición en el inicio de las jugadas.
Convertir los buenos tramos en partidos completos
Márquez destacó tras la derrota que México había mantenido un buen nivel hasta el minuto 28, cuando llegó el primer gol estadounidense. El problema es que esa versión del equipo todavía aparece por segmentos. Contra Colombia, el Tri generó 16 remates contra cinco del rival y tres grandes oportunidades contra una; ante Perú dominó 64% de la posesión, pero solo produjo nueve disparos. Estados Unidos, por su parte, terminó por reducir a México a un solo remate a portería en todo el partido.
La cuenta pendiente consiste en transformar la posesión en control. México tuvo más de 50% del balón en sus tres encuentros con Márquez y no ganó ninguno. El dato muestra que conservar la pelota no ha bastado para dominar los escenarios de los partidos: el equipo necesita sostener la presión tras pérdida, controlar mejor las transiciones y mantener sus distancias cuando el rival consigue superar la primera línea.
Recuperar la tensión defensiva que mostró México en el Mundial 2026
Uno de los rasgos del equipo de Javier Aguirre durante el Mundial fue su capacidad para reducir espacios y defender de manera colectiva. México dejó su portería en cero en sus primeros cuatro encuentros de la Copa del Mundo ante Sudáfrica, Corea del Sur, Chequia y Ecuador. FIFA contabilizó cuatro arcos imbatidos y apenas tres tantos recibidos en toda su participación.
Frente a Estados Unidos esa concentración se quebró en acciones puntuales. Además de los dos errores relacionados con Rangel, el tercer tanto llegó después de una descoordinación que involucró a Diego Campillo, situación que Malik Tillman aprovechó para sentenciar el marcador. A ello se sumó la expulsión de Mateo Chávez al minuto 67, que terminó por reducir las posibilidades de reacción del equipo.
Márquez deberá encontrar una pareja estable para Johan Vásquez y recuperar mecanismos que protegían al equipo en el proceso anterior: coberturas, ayudas, vigilancia cuando los laterales avanzan y reacción inmediata tras una pérdida. La comparación es significativa: el Tri recibió tres goles en cinco partidos mundialistas y ahora ha permitido cinco en los primeros tres encuentros de la nueva etapa.
La falta de gol: 31 remates y apenas dos anotaciones
La otra alerta está en el área rival. Si se toman los registros de los tres partidos, México acumula 31 remates, únicamente ocho a portería y dos goles. Esto equivale a colocar entre los tres postes aproximadamente el 25.8% de sus disparos y convertir el 6.5% del total de intentos.
Además, ninguno de los dos goles de la era Márquez ha sido obra de un centrodelantero: Gilberto Mora marcó contra Colombia y Víctor Guzmán frente a Perú. La falta de contundencia volvió a quedar expuesta ante Estados Unidos, cuando Santiago GimEnez dispuso de dos oportunidades claras durante la primera mitad sin poder convertirlas.
La ausencia de Julián Quiñones ayuda a dimensionar otra de las tareas para el nuevo cuerpo técnico: repartir el peso ofensivo. Quiñones anotó cuatro goles y dio una asistencia en el Mundial 2026; sus cuatro tantos representaron el 40% de los 10 que consiguió México en el torneo. Sin él y sin Raúl Jiménez en esta concentración por lesión, el Tri necesita encontrar otras vías para generar y finalizar, además de exigir mayor eficacia a sus delanteros.
Márquez puede modificar estructuras, asociaciones y mecanismos para que sus atacantes reciban en mejores condiciones, pero la resolución de las ocasiones también corresponde al futbolista. Después de tres partidos sin victoria, Chile será la última prueba de esta concentración para comprobar si México empieza a convertir los buenos minutos en un funcionamiento más estable. El rival llega, además, de marcar dos veces contra el mismo Estados Unidos que castigó al Tri, aunque terminó derrotado 4-2.
El balance de la primera Fecha FIFA todavía puede ofrecer más certezas que resultados. Para Márquez, el objetivo inmediato será salir del partido contra Chile con señales sobre quién debe ocupar la portería, cómo recuperar la solidez defensiva, de qué manera sostener el control durante más tiempo y dónde encontrar los goles que hasta ahora han faltado. Son cuatro puntos que deberán comenzar a resolverse antes de que el proceso avance hacia compromisos con menor margen para experimentar.


