Las razones detrás del hartazgo de la afición con la selección mexicana: del fracaso en Qatar a los abucheos en el Azteca
Abucheos, precios altos, cambios sin consolidación y promesas incumplidas explican el distanciamiento entre el Tri y su gente rumbo al Mundial 2026

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La reinauguración del Estadio Azteca rumbo al Mundial 2026 apuntaba a ser una noche de celebración para la selección mexicana. Sin embargo, el empate 0-0 ante Portugal dejó una escena distinta en las tribunas: abucheos para Raúl ‘Tala’ Rangel, silbidos para el equipo, cánticos de “olé” a favor del rival y el grito homofóbico.
Lo ocurrido en la Ciudad de México no surgió de manera aislada. La reacción de la afición en el amistoso contra Portugal fue la expresión más reciente de un desgaste que viene de tiempo atrás, con origen claro en la eliminación del Tricolor en la fase de grupos del Mundial de Qatar 2022, el punto de quiebre más visible del ciclo reciente del futbol mexicano.
Aquel torneo dejó tres resultados que marcaron el cierre de una etapa: empate 0-0 ante Polonia, derrota 2-0 frente a Argentina y victoria 2-1 contra Arabia Saudita. Con esa combinación, el equipo entonces dirigido por Gerardo ‘Tata’ Martino quedó eliminado en primera ronda. Además, el puesto 22 firmado en Qatar representó el peor lugar de México en una Copa del Mundo desde Argentina 1978.
Desde entonces, la selección ha ganado títulos oficiales, pero no ha conseguido cerrar la brecha entre resultados, funcionamiento y credibilidad. Ahí se encuentra parte del malestar actual: el aficionado observa trofeos en la confederación, pero también percibe un proyecto sin consolidación clara a menos de tres meses del Mundial en casa.
El origen del hartazgo: Qatar 2022 y el fin de una ¿estabilidad histórica?
La eliminación en Qatar rompió una costumbre que había acompañado a México durante siete Copas del Mundo consecutivas: avanzar a octavos de final. Más allá del debate sobre el llamado “quinto partido”, el golpe de 2022 fue distinto porque la selección ni siquiera superó la fase de grupos, algo que no ocurría desde 1978.

Tres técnicos desde Qatar y un proyecto sin continuidad
Desde la salida de Martino, la selección mexicana ha tenido tres entrenadores: Diego Cocca, Jaime Lozano y Javier ‘Vasco’ Aguirre. Esa rotación retrasó la consolidación de una idea sostenida de juego y también reforzó la percepción de improvisación en la toma de decisiones.
Cocca estuvo apenas 129 días en el cargo, entre febrero y junio de 2023. Dirigió siete partidos, con saldo de tres victorias, tres empates y una derrota. Su gestión quedó marcada por la caída 3-0 ante Estados Unidos en las semifinales de la Concacaf Nations League 2023, resultado que precipitó su salida.
Después llegó Jaime Lozano. Primero como interino y luego como técnico oficial, dirigió 21 encuentros en 391 días. Ganó la Copa Oro 2023, pero también perdió la final de la Nations League 2024 ante Estados Unidos y quedó eliminado en fase de grupos de la Copa América 2024, tras vencer a Jamaica, perder con Venezuela y empatar con Ecuador. Ese torneo debilitó su proceso.
Desde julio de 2024, Aguirre asumió la dirección técnica. En su tercera etapa con el Tri suma 14 victorias, siete empates y cuatro derrotas en 25 partidos, además de dos títulos: Concacaf Nations League 2025 y Copa Oro 2025. Aun así, el cierre de 2025 dejó señales de inestabilidad, con seis partidos consecutivos sin ganar después de levantar la Copa Oro.

No es solo el resultado: también es el funcionamiento
Los números posteriores a Qatar 2022 muestran un rendimiento mixto. En 2023, México registró 10 victorias, seis empates y cuatro derrotas. En 2024 sumó seis triunfos, dos empates y cinco caídas. En 2025 acumuló ocho victorias, cinco empates y tres derrotas. Ya en 2026, marcha con tres triunfos y un empate. El balance total es de 27 victorias, 14 empates y 12 derrotas, con una efectividad del 59.7 por ciento.
Sin embargo, la discusión no se ha centrado únicamente en el porcentaje de puntos obtenidos. El foco ha estado en el rendimiento colectivo. La selección ganó tres títulos oficiales tras Qatar 2022, pero en el mismo periodo sufrió derrotas 3-0 y 2-0 ante Estados Unidos en Nations League, quedó fuera en grupos de Copa América y perdió amistosos frente a Colombia, Uruguay, Brasil, Suiza y Paraguay.

Esa combinación ha generado una lectura específica en la afición: México puede competir y ganar en ciertos contextos de Concacaf, pero sigue dejando dudas cuando enfrenta escenarios de mayor exigencia. El 0-0 ante Portugal, en la noche que debía relanzar la conexión con su gente, se sumó a ese diagnóstico.
Promesas de cambio en la FMF que no se reflejan en la cancha
Tras el fracaso en Qatar 2022, la FMF y la Liga MX anunciaron cambios estructurales. El 31 de enero de 2023, Yon de Luisa y Mikel Arriola presentaron un paquete de reformas enfocado en mejorar el desarrollo deportivo y competitivo rumbo a 2026. Ese mismo día fue presentado Rodrigo Ares de Parga dentro de la nueva estructura de selecciones nacionales.
En los meses siguientes hubo más movimientos: Jaime Ordiales dejó la dirección de selecciones varoniles, Duilio Davino y Andrés Lillini se integraron al organigrama, Ivar Sisniega se sumó como consultor y Juan Carlos Rodríguez fue designado como nuevo presidente electo de la FMF para el periodo 2023-2026. Sin embargo, varios de esos cambios no tuvieron continuidad. Cocca y Ares de Parga fueron despedidos en junio de 2023 y, en diciembre de 2024, Juan Carlos Rodríguez renunció como comisionado.
La lectura que se instaló entre una parte de la afición es que hubo anuncios, reestructuras y relevos, pero no una transformación perceptible en el modelo deportivo. Por eso, el descontento no apunta únicamente a los jugadores o al entrenador en turno, sino también a los directivos, a los dueños y al sistema que administra la selección.

¿Contra quién está molesta la afición?
Lo ocurrido ante Portugal sugiere que la inconformidad es múltiple. Los abucheos a ‘Tala’ Rangel y al equipo muestran que los futbolistas no quedan fuera del reclamo. El hecho de que la afición terminara acompañando los toques del rival con “olés” también reflejó una desaprobación hacia el desempeño en la cancha.
Pero el rechazo no parece estar dirigido solo al plantel. La sucesión de técnicos, la falta de una línea sostenida, los cambios administrativos en la FMF y la distancia entre las promesas de reforma y la realidad del proceso han ampliado el foco del descontento. El equipo es el rostro visible, pero el malestar alcanza a la estructura.
En el caso de Aguirre, además, existe un debate adicional por sus antecedentes mundialistas. Será su tercera Copa del Mundo con México, luego de Corea-Japón 2002 y Sudáfrica 2010. En ninguna de las dos logró avanzar más allá de octavos de final.

El factor económico: boletos caros, expectativa alta y una noche sin Cristiano
El precio de los boletos también es un elemento central en la reacción del público. Para el amistoso entre México y Portugal, las entradas tuvieron un rango que fue de 500 a 9 mil pesos, según la zona. La expectativa comercial creció por la posibilidad de ver a Cristiano Ronaldo, figura principal del equipo europeo.
Esa expectativa se vino abajo cuando el delantero portugués quedó fuera de la convocatoria por una lesión de tobillo que sufrió el 28 de febrero contra el Al Feiha. El público que acudió al Azteca pagó precios elevados, perdió el incentivo de ver a la principal figura rival y terminó presenciando un empate sin goles. En ese contexto, el resultado deportivo quedó directamente conectado con la experiencia de consumo.
A ello se sumó la molestia reportada en redes sociales por temas de organización y logística: largas filas para ingresar, demoras en los accesos y aficionados que llegaron tarde al partido pese a arribar con varias horas de anticipación a las inmediaciones. Esos factores no explican por sí solos los abucheos, pero sí ayudan a entender por qué el ambiente se fue tensando con el paso de los minutos.
El Mundial 2026 como promesa y como presión
México será anfitrión del partido inaugural del Mundial el 11 de junio de 2026 ante Sudáfrica en la Ciudad de México. Después enfrentará a Corea del Sur el 18 de junio en Guadalajara y cerrará la fase de grupos el 24 de junio, nuevamente en la capital, frente al ganador del repechaje de la UEFA, ruta D.
Ese calendario coloca al Tri en el centro de la escena desde el primer día del torneo. Pero también amplifica la presión. La selección no solo llegará como anfitriona; llegará además con el peso de haber sido eliminada en grupos en Qatar, de haber pasado por tres técnicos en menos de cuatro años y de enfrentar una relación desgastada con parte de su afición.
El contraste económico también aparece en el horizonte. Para la inauguración del Mundial 2026 en el Estadio Azteca, los boletos se mueven (en precios oficiales de la FIFA) entre 370 dólares en categoría 4 y 1,825 dólares en categoría 1. La categoría 2 cuesta 1,290 dólares y la categoría 3 745 dólares. En un contexto de precios altos, el margen de tolerancia del aficionado se reduce cuando no percibe una mejora clara en el producto deportivo.

Del apoyo incondicional al respaldo condicionado
Lo ocurrido en el Azteca ante Portugal dejó una postal concreta del momento que atraviesa la selección mexicana: la afición ya no acompaña en automático. El respaldo inicial existió, pero se fue debilitando conforme avanzó el partido y el equipo no respondió a la expectativa de la noche.
Ese cambio de ánimo no responde a un solo resultado. Es la suma de la eliminación en Qatar 2022, de una cadena de cambios en el banquillo, de derrotas que golpearon la credibilidad del proyecto, de promesas estructurales que no se han traducido en una transformación visible y de una experiencia cada vez más costosa para el aficionado.
Por eso, más que un episodio aislado, el 0-0 ante Portugal funcionó como síntesis. La molestia no se limita a los jugadores, ni al técnico, ni únicamente a los directivos. Lo que se observa es un desgaste más amplio con el modelo que rodea hoy a la selección mexicana, justamente cuando faltan pocos meses para que el Mundial 2026 comience en casa.


