De Muhammad Ali a Canelo Álvarez: Arabia Saudita como nuevo paraíso exótico del boxeo
Saúl Álvarez peleará frente a Christian Mbilli en la madrugada de Arabia Saudita con la intención de cuadrar tiempos con el prime time de Estados Unidos

Saúl ‘Canelo’ Álvarez volverá al ring este próximo 31 de octubre para disputar el cinturón del Consejo Mundial de Boxeo que ostenta Christian Mbilli. La función principal tendrá lugar en Arabia Saudita, un país petrolero que ha buscado convertirse en una de las capitales del boxeo a través de su poder económico y que ha utilizado la figura del pugilista mexicano como estandarte del Riyadh Season, el festival anual de entretenimiento, deportes y cultura que forma parte del epicentro del plan Vision 2030.
El excampeón indiscutido de las 168 libras peleará por segunda ocasión en su carrera en Oriente Medio. Además, esta será su tercera presentación bajo el contrato que firmó a principios de 2025 por 400 millones de dólares, a cambio de cuatro peleas. No obstante, en más de una ocasión, ambas partes han dejado abierta la posibilidad de prolongar su relación comercial con Arabia Saudita.
Canelo Álvarez, la apuesta millonaria de Arabia Saudita
La apuesta por convertir a Canelo Álvarez en el pilar del boxeo en territorio árabe tiene nombre y apellido: Turki Al Alshikh, presidente de la Autoridad General de Entretenimiento de Arabia Saudita. El nuevo arquitecto del pugilismo internacional ha trasladado su gusto personal por el rey de los deportes de contacto a la estrategia que busca diversificar la economía nacional y reducir la dependencia del petróleo. La idea es clara: atraer el turismo internacional y mejorar la imagen del país a nivel internacional.
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Colocar a Canelo Álvarez como la cara del boxeo en Arabia Saudita no resulta descabellado. El excampeón continúa como uno de los principales referentes de este deporte, pese a su derrota ante Terence Crawford en septiembre de 2025, resultado que le costó los cuatro cinturones de la división de los supermedianos.
La nueva capital del boxeo
Arabia Saudita apostó por una de sus primeras grandes funciones de boxeo en septiembre de 2018, con Callum Smith y George Groves como protagonistas de Rowdy in Saudi. Sin embargo, el país redobló sus esfuerzos un año después con la revancha entre Anthony Joshua y Andy Ruiz en el evento Clash on the Dunes. Precisamente, los combates de peso pesado han protagonizado algunos de los espectáculos más importantes en territorio árabe. Uno de los más destacados tuvo lugar en febrero de 2024 con The Ring of Fire, que reunió a Tyson Fury y Oleksandr Usyk en la primera pelea por el campeonato indiscutido de los completos en este siglo, con los cinturones de los cuatro organismos que regulan el boxeo a nivel internacional en disputa.

El poder económico de los jeques árabes ha permitido concretar combates que parecían imposibles, como los dos enfrentamientos por el campeonato indiscutido de los semipesados entre Artur Beterbiev y Dmitry Bivol, considerados los enfrentamientos más importantes en la historia del boxeo ruso. Canelo Álvarez tampoco ha sido ajeno a esta influencia. Aunque en más de una ocasión manifestó su desinterés por un intercambio de golpes con Terence Crawford, al considerar que su rival era mucho más pequeño y que el combate no representaba un beneficio deportivo sobre el papel, al final el mexicano aceptó el desafío gracias a la oferta económica de Arabia Saudita.
Las dos noches que cambiaron la historia del boxeo
Los enfrentamientos entre superestrellas en destinos exóticos no son una novedad en la historia del boxeo. Arabia Saudita tampoco es el primer país que apuesta por convertirse en el epicentro de este deporte más allá de sus tradicionales capitales: Nueva York, Las Vegas, Los Ángeles, Ciudad de México, Tokio y Londres. De hecho, algunas de las funciones más célebres fuera de estos escenarios tuvieron como protagonista a Muhammad Ali, con The Rumble in the Jungle y The Thrilla in Manila, dos acontecimientos que marcaron un antes y un después en el pugilismo.
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Las intenciones de Mobutu Sese Seko, en Zaire, y Ferdinand Marcos, en Filipinas, apuntaban a legitimar sus respectivos gobiernos, pese a las fuertes críticas internacionales contra sus dictaduras. Ambos mandatarios recurrieron al financiamiento público para llevar a Muhammad Ali, la máxima estrella del boxeo en aquella época, a sus países. Las dos peleas se convirtieron en fenómenos globales gracias a las transmisiones televisivas vía satélite. Precisamente, la necesidad de llegar a los principales mercados internacionales provocó que ambos combates se celebraran durante la madrugada.

Muhammad Ali llegó a The Rumble in the Jungle el 30 de octubre de 1974 con el objetivo de recuperar el campeonato mundial de los pesos pesados, título que perdió sobre el escritorio tras negarse a participar en la Guerra de Vietnam. Su rival fue George Foreman, un campeón invicto, más joven y considerado uno de los mejores noqueadores de la historia. Sin embargo, The Greatest sorprendió al mundo con una victoria en el octavo asalto gracias a su estrategia del Rope-a-dope. Un año después, el 1 de octubre de 1975, Ali viajó a Filipinas para protagonizar la tercera pelea de su trilogía ante Joe Frazier, luego de repartir triunfos en sus dos enfrentamientos anteriores. The Thrilla in Manila se disputó bajo temperaturas de entre 40 y 49 grados centígrados, tanto por las condiciones climáticas como por el calor de las luces de televisión, en uno de los episodios más brutales de la historia del boxeo. Ali se llevó la victoria después de que Eddie Futch, entrenador de Frazier, decidiera detener la pelea en el round 14 debido a que su pupilo ya no podía ver por la inflamación de sus ojos.
Canelo Álvarez ante el desafío de construir un legado histórico
Muhammad Ali recibió cinco millones de dólares en Zaire y nueve millones en Manila, cifras extraordinarias para aquella época. Ambos eventos representaron un éxito comercial, sentaron precedentes para el modelo de transmisiones de pago y generaron taquillas millonarias gracias a su exhibición en salas de cine de todo el mundo. Casi 50 años después, el boxeo todavía mueve cantidades millonarias y, aunque el nuevo paraíso exótico se trasladó a Arabia Saudita, la fórmula detrás de estos acontecimientos parece conservar su esencia: utilizar a la estrella del momento no sólo como un atractivo económico, sino también como una herramienta de propaganda. La diferencia es que, mientras Ali protagonizó dos clásicos que permanecen en la memoria del pugilismo, Canelo Álvarez todavía tiene pendiente una batalla que asegure su lugar entre los combates históricos de este deporte.


