Cuatro expulsados en dos partidos: ¿qué ocurre en Comunicaciones?
Preocupante momento en el inicio del Apertura.

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El inicio del Torneo Apertura 2026 está siendo muy adverso para el equipo de Comunicaciones. Los ‘cremas’ comenzaron el certamen igualando sin goles frente a Suchitepéquez, luego superaron por la mínima al recientemente ascendido San Pedro y, en la tercera jornada, fueron superados sin atenuantes por Aurora, redondeando así un comienzo irregular tanto desde los resultados como desde el funcionamiento colectivo.
Sin embargo, más allá de los puntos obtenidos, hay una situación que encendió las alarmas dentro del conjunto dirigido por Marco Antonio Figueroa y que llamó especialmente la atención de los aficionados: Comunicaciones sufrió cuatro expulsiones en apenas dos partidos. Una cifra poco habitual para cualquier equipo y que comienza a transformarse en un problema adicional para un plantel que necesita encontrar rápidamente regularidad y una identidad futbolística.
La primera muestra de esta problemática apareció en el encuentro frente a San Pedro, donde los ‘cremas’ terminaron condicionados por las expulsiones de Marco Domínguez y Diego Santis, que obligó al cuerpo técnico a modificar sus planes. La situación volvió a repetirse frente a Aurora (Cruz Martín y García), aunque esta vez de manera todavía más evidente, ya que el equipo terminó nuevamente con jugadores menos y sin posibilidad de sostener el plan de juego que había preparado Figueroa durante la semana.
No es para nada común que un equipo acumule cuatro tarjetas rojas en solamente dos encuentros, y mucho menos cuando se trata de uno de los clubes más importantes del fútbol guatemalteco. En el entorno de Comunicaciones ya comienzan a surgir distintas interpretaciones respecto de lo sucedido. Una de ellas apunta directamente a la presión que existe actualmente sobre el plantel, que podría estar llevando a algunos futbolistas a disputar determinados momentos de los partidos con una intensidad excesiva y terminar cruzando el límite.
El contexto tampoco ayuda. Comunicaciones llega al Apertura 2026 con la obligación de recuperar protagonismo después de varios torneos lejos de las instancias decisivas y con la necesidad de volver a pelear por títulos. La exigencia sobre Figueroa y sus futbolistas es elevada y cada partido tiene una importancia especial, por lo que perder jugadores por expulsiones supone un golpe doble: no solo afecta el resultado inmediato, sino que también condiciona la planificación de las jornadas siguientes.
Precisamente, uno de los grandes problemas que generan tantas expulsiones es la imposibilidad de que Figueroa pueda repetir su equipo y darle continuidad a una formación. El entrenador no pudo contar con todos sus habituales titulares en la segunda jornada y volvió a sufrir ausencias importantes en la tercera, algo que dificulta considerablemente la construcción de automatismos, la búsqueda de una idea definida y la consolidación de una identidad colectiva.
Ahora, Comunicaciones tendrá una nueva oportunidad para intentar dejar atrás este comienzo turbulento. El próximo 15 de agosto, en el estadio Cementos Progreso, recibirá a los ‘Toros’ de Malacateco, en un partido que aparece como una buena posibilidad para recuperar confianza y comenzar a enderezar el rumbo. Para ello, además de buscar los tres puntos, habrá un objetivo adicional que parece casi tan importante: terminar el partido con once jugadores.
El desafío de Figueroa y su cuerpo técnico será entonces doble. Por un lado, deberán encontrar la manera de que Comunicaciones mejore futbolísticamente y vuelva a mostrar el nivel que se espera de un equipo de su jerarquía; por otro, tendrán que trabajar especialmente sobre la disciplina y el control emocional de sus jugadores. Con el campeonato recién comenzado todavía hay tiempo para corregir, pero los ‘cremas’ saben que no pueden seguir regalando futbolistas ni puntos si realmente pretenden volver a ser protagonistas del fútbol guatemalteco.


