Municipal sigue ganando, Comunicaciones sigue perdiendo, ¿A quÉ se debe tanta disparidad?
Los ‘cremas’ ante una nueva crisis.

Luego de un Apertura 2025 para el olvido y un Clausura 2026 en el que coqueteó seriamente con la posibilidad del descenso, se esperaba que el Apertura 2026 marcara para Comunicaciones el necesario punto de inflexión para reencontrarse con su grandeza y volver a hacerle honor a su historia dentro del campo de juego. El club se reforzó en gran forma, mantuvo al cuerpo técnico y apostó por darle continuidad a un proyecto que buscaba recuperar el protagonismo perdido. Sin embargo, los resultados volvieron a demostrar que el problema era mucho más profundo.
Luego de la derrota en el clásico frente a Municipal, por la sexta jornada del campeonato, Marco Antonio Figueroa decidió dejar su cargo. Si bien perder el partido más importante del fútbol guatemalteco siempre representa un golpe fuerte, por el contexto y, especialmente, porque el Apertura recién comenzaba, no parecía que el resultado fuera suficiente para provocar el final de un ciclo que apenas llevaba algunas jornadas. Sin embargo, la decisión del entrenador terminó confirmando que había algo más detrás de aquella derrota.
Algo se rompió entre el cuerpo técnico, el plantel y el entorno del club. La relación se desgastó a tal punto que Figueroa entendió que la situación ya no tenía solución y resolvió dar un paso al costado. Fueron ocho meses de trabajo al frente de Comunicaciones en los que, si bien no consiguió levantar ningún título, también puede atribuirse el mérito de haber cumplido con una tarea que, meses atrás, parecía impensada: salvar al club del descenso. De hecho, aquella permanencia quedó asegurada a falta de cuatro jornadas para el final del Clausura 2026.
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Pero la realidad actual de Comunicaciones adquiere todavía mayor dimensión cuando se la compara con la de su eterno rival. La antítesis es Municipal, que hoy se encuentra claramente por encima de su clásico rival en términos deportivos. Los rojos vienen de ser subcampeones en el Apertura y Clausura 2025, para luego coronarse campeones del Clausura 2026. Además, comenzaron con buen pie el Apertura 2026 y recientemente participaron en la Copa Centroamericana, donde quedaron a un paso de avanzar a los cuartos de final y dejaron una imagen competitiva.
La disparidad entre los dos clubes históricamente más poderosos de Guatemala resulta, por eso, llamativa. Mientras uno logró reconstruirse, recuperar confianza y volver a competir por títulos, el otro continúa buscando respuestas después de varios meses de resultados decepcionantes. Y la diferencia no parece explicarse únicamente desde lo futbolístico, sino también desde las decisiones tomadas en los últimos mercados y desde la propia identidad del club.
Hay quienes sostienen que una de las causas de este presente está en una equivocada elección de los jugadores incorporados en los últimos mercados de pases. Otros apuntan a una problemática todavía más profunda: la pérdida del sentido de pertenencia que históricamente caracterizó a Comunicaciones. En un club acostumbrado a competir por campeonatos, con una exigencia permanente y una afición que demanda protagonismo, recuperar esa identidad parece ser hoy uno de los principales desafíos.
Porque el problema de Comunicaciones ya no parece limitarse a encontrar un nuevo entrenador que pueda enderezar el rumbo. La salida de Figueroa vuelve a abrir una interrogante que el club deberá responder con mucha más profundidad: ¿qué necesita Comunicaciones para volver a ser Comunicaciones?
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La respuesta probablemente exceda a un cuerpo técnico, a un mercado de fichajes o a una mala racha. Se trata de reconstruir un proyecto, recuperar una identidad y, sobre todo, volver a encontrar la competitividad que durante décadas convirtió al club en uno de los grandes protagonistas del fútbol guatemalteco.


