El tiempo de adición pasa a ser un problema sustancial en el fútbol colombiano
Los inconvenientes con la apretada programación y los pocos minutos de descuento pasan al primer orden, pero no son nuevos.

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Está por arrancar la Liga BetPlay Dimayor 2026-II y ya hay claridad sobre lo que se va a aplicar en Colombia con respecto a las reglas de juego más novedosas distadas por la International Football Association Board (Ifab). La decisión de adoptar todas las medidas que apuntan a brindarle más ritmo a los partidos y a castigar las pérdidas de tiempo son algo que se recibe bien para un país en el que se viene jugando muy poco.
Aunque no es nuevo, el inconveniente con el poco tiempo que los árbitros suelen adicionar al final de cada tiempo pasa a ser un problema sustancial. Rara vez se ve que un juez reponga realmente lo que se ha perdido y las simulaciones de lesiones por parte de los equipos que están sacando un resultado terminan premiando la marrulla y el poco mérito deportivo.
Si bien es cierto que a simple vista parece una mala práctica de los colegiados que dejan en entredicho su capacidad profesional, el problema va más allá. Algo de lo que no se entera nunca la mayoría de la gente es que la programación de los partidos la pone la televisión. Es verdad que Dimayor la aprueba, pero es la cadena que tiene los derechos de transmisión la que arma la agenda con miras a tener los mejores partidos en los horarios de mayor audiencia y así poder facturar más por publicidad. No es que esté mal, pues es un negocio y una actividad de gran interés público.
El perjuicio real viene con la programación con un partido detrás de otro, producto de un calendario completamente atiborrado a partir de la decisión de aumentar a 20 los equipos en primera división y jugar campeonatos con un formato interminable de primera fase, cuadrangulares semifinales y dos partidos correspondientes a la final. Constantemente se presentan situaciones que obligan a detener los encuentros, pero el juez se ve obligado a finalizar el encuentro antes de los que debería porque llega la hora en que va a iniciar el siguiente. Ya ni tiempo de observar los actos de protocolo hay.
Y eso que el tema ha mejorado. Hasta el semestre anterior, Dimayor venía poniendo un partido detrás de otro con dos horas de lapso entre los inicios. Por lo menos para lo que va a ser la primera jornada de la Liga BetPlay Dimayor 2026-II, se ve que aumentaron el espacio en cinco minutos. Es notorio que la entidad tiene identificado este problema, pero no se va a solucionar del todo hasta que reduzcan el números de equipos en primera división o cambien el sistema interminable del certamen.
Haciendo cuentas rápidas, el tiempo mínimo necesario para sacar un partido adelante es de 105 minutos, correspondientes a los dos periodos de 45 cada uno y el espacio de 15 para el entretiempo. Entre interrupciones por cambios, lesiones, protestas, peleas, fallas en los intercomunicadores de los árbitros, inconvenientes en las tribunas y tantos otros tropiezos propios del fútbol cafetero, lo más normal sería ver tiempos de adición de siete minutos por cada tiempo en promedio. La cuenta llega entonces a las dos horas si se suman 15 minutos entre minutos de descuento, pero se está hablando de un partido sin tantas dificultades.
Lo peor de todo es que, así sea poco lo que los jueces otorgan, ni siquiera se termina jugando lo que es. Los equipos que tienen esta práctica instituida ya saben que, dependiendo de que ese no sea el último encuentro del día, pueden seguir perdiendo tiempo y el juez va a tener que acabar el compromiso para no meterse en problemas con las altas esferas dirigenciales de Dimayor. Está por verse cómo se desarrolla el juego a partir de los cambios reglamentarios y el aumento del tiempo entre un compromiso y otro.


