Jonathan Gómez rompe el silencio sobre su adicción al juego: “Perdí todo, mi familia está destrozada”
El futbolista Jonathan Gómez habló de su lucha contra la ludopatía, una deuda de 50.000 dólares y el giro que tuvo su caso en la justicia.

Jonathan Gómez atraviesa uno de los momentos más difíciles de su vida personal y profesional. El mediocampista argentino, de 36 años, rompió el silencio sobre su adicción al juego, un problema que, según reconoció, comenzó en 2020 y terminó afectando su economía, su estado de ánimo y su entorno familiar. “Perdí todo. Mi familia está destrozada”, confesó el futbolista, quien asegura estar en tratamiento y busca recuperar la tranquilidad.
Así comenzó la adicción al juego de Jonathan Gómez
El exjugador de Independiente Santa Fe explicó que su relación con las apuestas comenzó a través del juego online y de plataformas clandestinas. “Ahí comenzó lo del juego online con un compañero que estaba en páginas clandestinas”, relató. Sus primeras experiencias fueron principalmente con juegos de casino virtual, especialmente la ruleta, donde las ganancias iniciales terminaron siendo el punto de partida de una situación que fue creciendo con el paso del tiempo.
Gómez explicó que los primeros resultados positivos lo llevaron a aumentar progresivamente tanto la frecuencia de sus apuestas como el dinero involucrado. “Yo jugaba a la ruleta. Siempre los primeros son positivos, pero el juego está preparado para eso. Gané tres, cuatro y después te va golpeando”, afirmó el mediocampista al recordar el mecanismo que, según su testimonio, terminó atrapándolo.
MÁS INFORMACIÓN: Jhon Arias no desentona en la Copa Libertadores: aporte clave para la clasificación de Palmeiras a cuartos
Aunque aseguró que nunca dejó de entrenarse ni abandonó sus obligaciones profesionales por las apuestas, reconoció que la ludopatía comenzó a afectar diferentes aspectos de su vida. La situación impactó su economía, sus relaciones personales y, finalmente, su estructura familiar, hasta convertirse en una preocupación mucho mayor que su propia carrera deportiva.
Una deuda de 50.000 dólares y las denuncias por amenazas
La crisis terminó de explotar cuando acumuló una deuda cercana a los 50.000 dólares con quienes manejaban una plataforma clandestina de apuestas. Gómez denunció que, al momento de exigirle el dinero, comenzaron las intimidaciones y que personas vinculadas con sus acreedores se presentaron en lugares relacionados con él y con su familia, incluyendo la vivienda de sus padres y su entorno cuando militaba en Sarmiento de Junín.
El futbolista aseguró además que recibió amenazas de muerte y que fue obligado mediante intimidaciones a firmar cuatro pagarés por un total de 505.000 dólares, una cifra superior en más de diez veces a la deuda que reconoce haber generado inicialmente. Aquellos documentos fueron posteriormente ejecutados por vía judicial y derivaron, según el relato del jugador, en embargos preventivos sobre propiedades, un vehículo y cuentas bancarias.
El giro de la causa judicial contra Jonathan Gómez
Gómez presentó dos denuncias por presuntas extorsiones, amenazas y una maniobra para obligarlo a reconocer una deuda considerablemente mayor. Sin embargo, la causa tuvo un giro luego de que el fiscal Aquiles Balbis desestimara la denuncia por extorsión al considerar que no encontró elementos suficientes para sostener que los hechos ocurrieron de la manera relatada por el mediocampista. Además, las actuaciones fueron derivadas para analizar un posible falso testimonio.
MÁS INFORMACIÓN: Miguel Borja llega a la CDMX para cerrar su fichaje con el América
La investigación, no obstante, mantiene abierta una cuestión relacionada con el funcionamiento de la plataforma clandestina en la que Gómez reconoció haber apostado: quiénes estaban detrás del sistema, cómo se otorgaban créditos y de qué manera se generaban y cobraban las deudas. Mientras tanto, el mediocampista asegura llevar meses intentando alejarse definitivamente de las apuestas y reconoce que hoy el fútbol ha pasado a un segundo plano. Tras su paso por clubes como Rosario Central, Racing, Banfield, Argentinos Juniors, Santa Fe, São Paulo y Sport Recife, entre otros, su principal objetivo es recuperar la paz: “Cambiaría todo por tener paz y que mis hijos me vean feliz”.


