Andrés Lillini, el pilar del renacer juvenil de México en Concacaf
El proyecto encabezado por el argentino acumula tres títulos regionales, dos boletos mundialistas y el regreso del fútbol mexicano a los Juegos Olímpicos
- México conquista el Premundial tras vencer a Estados Unidos y llega a 15 títulos sub 20 de la Concacaf
- Lillini celebra el título del Premundial sub 20 y confirma a Eduardo Arce como entrenador para Los Angeles 2028
- El posible XI de México para Los Angeles 2028 tras conseguir el boleto a Juegos Olímpicos
México volvió a ocupar el sitio que su historia le exige dentro de la Concacaf. Los campeonatos regionales, las clasificaciones mundialistas y el boleto a los Juegos Olímpicos de Los Angeles 2028 reflejan el crecimiento de un proyecto encabezado por Andrés Lillini, quien asumió la dirección de selecciones menores en uno de los momentos más delicados para el fútbol juvenil del país.
De la crisis de 2022 a tres campeonatos regionales
Cuando Lillini fue nombrado director de selecciones nacionales menores en mayo de 2023, el panorama estaba marcado por una de las eliminaciones más dolorosas de los últimos años. México había quedado fuera del Mundial sub 20 de Indonesia 2023 y de los Juegos Olímpicos de Paris 2024 después de perder ante Guatemala en los cuartos de final del Premundial de 2022. La Federación Mexicana de Fútbol le entregó la responsabilidad de reconstruir los procesos y preparar a los futbolistas que debían alimentar a la selección mayor rumbo a 2030.
El primer resultado importante apareció en 2024. La selección mexicana conquistó el Campeonato sub 20 de la Concacaf tras derrotar 2-1 a Estados Unidos en una final que se resolvió durante la prórroga. Mateo Levy empató en el tiempo agregado y Diego Ochoa marcó el gol del título al 120+2. Además de levantar el trofeo número 14 de México en la categoría, el equipo dirigido por Eduardo Arce consiguió la clasificación al Mundial sub 20 de Chile 2025.
Aquella generación confirmó su crecimiento durante la Copa del Mundo de 2025. México superó una fase de grupos en la que enfrentó a Brasil, España y Marruecos, eliminó 4-1 al anfitrión Chile en los octavos de final y alcanzó los cuartos de final. El recorrido internacional representó una diferencia respecto al escenario recibido por Lillini: el país pasó de no asistir al Mundial de 2023 a competir entre los ocho mejores dos años después.
El siguiente paso llegó en 2025 con la categoría sub 15. El conjunto dirigido por Yasser Corona goleó 5-0 a Estados Unidos en la final disputada en Alajuela, Costa Rica. México ganó su segundo campeonato regional de la categoría y recuperó una corona que no obtenía desde 2017. Juan Carlos Martínez Jr. anotó dos veces, mientras Paxon Ruffin, Da’vian Kimbrough y Lisandro Torres completaron el marcador.
Los campeonatos de 2024 y 2025 mostraron que el cambio no dependía solamente de una generación. La gestión de Lillini comenzó a conectar la captación de jugadores, el seguimiento de futbolistas con doble nacionalidad, la elección de entrenadores y la continuidad competitiva entre categorías. El objetivo dejó de limitarse a ganar torneos juveniles y se orientó a formar seleccionados capaces de llegar con un proceso completo a la categoría mayor.
El bicampeonato sub 20 y el regreso a los Juegos Olímpicos

La consolidación llegó en el Campeonato sub 20 de la Concacaf 2026. Bajo la dirección técnica de Álex Diego, México ganó sus tres partidos de la fase de grupos ante Antigua y Barbuda, Costa Rica y Guatemala. Después goleó 4-0 a Panamá en los cuartos de final y remontó 2-1 frente a Canadá en las semifinales, resultado con el que aseguró su presencia en la final y cumplió los dos objetivos principales del proceso.
El pase a las semifinales le dio a México la clasificación al Mundial sub 20 de Azerbaiyán y Uzbekistán 2027. Posteriormente, su avance a la final frente a Estados Unidos, país clasificado automáticamente como anfitrión olímpico, aseguró para el Tricolor el boleto disponible rumbo a Los Angeles 2028. El fútbol varonil mexicano regresará así a los Juegos Olímpicos después de su ausencia en Paris 2024.
México completó el torneo con una victoria 2-0 sobre Estados Unidos en el Estadio Azteca. Cristóbal Alfaro convirtió los dos goles de la final, a los minutos 28 y 69, mientras el equipo estadounidense jugó con diez futbolistas desde el cierre de la primera parte por la expulsión de Chris Applewhite. El resultado le entregó al Tricolor el bicampeonato y su decimoquinto título, cifra récord dentro del Campeonato sub 20 de la Concacaf.
En tres años de gestión, el balance central del proyecto incluye el Campeonato sub 20 de 2024, el título sub 15 de 2025 y el bicampeonato sub 20 de 2026. También aparecen dos clasificaciones consecutivas a los Mundiales de 2025 y 2027, además de la recuperación del lugar olímpico para Los Angeles 2028. Son resultados que contrastan directamente con la ausencia mundialista y olímpica que acompañó la llegada de Lillini.
El directivo no ha trabajado solo. Eduardo Arce condujo al campeón de 2024 y posteriormente al equipo que disputó el Mundial de Chile; Yasser Corona encabezó la conquista sub 15 y Álex Diego dirigió al campeón de 2026. El valor de Lillini ha estado en diseñar la estructura, seleccionar a los responsables de cada generación y evitar que los procesos terminen después de un torneo. Tras el último campeonato confirmó que Álex Diego continuará rumbo al Mundial de 2027, mientras Eduardo Arce encabezará el proyecto olímpico para 2028.
“Fue un proceso de trabajo de dos años y, gracias a Dios, la planificación salió muy bien”, explicó Lillini después de la conquista de 2026. La frase resume una gestión basada en el seguimiento prolongado y no únicamente en la formación de equipos para competencias inmediatas. La siguiente prueba estará en lograr que los jugadores reciban minutos en sus clubes y puedan trasladar sus resultados juveniles al máximo nivel profesional.
México ha recuperado su trono regional, pero el éxito definitivo no se medirá solamente por los trofeos de Concacaf. La verdadera dimensión del proyecto aparecerá cuando estas generaciones sostengan su crecimiento en los Mundiales, compitan por una medalla en Los Angeles 2028 y comiencen a nutrir a la selección mayor. Por ahora, Andrés Lillini se ha convertido en el pilar de una reconstrucción que devolvió al fútbol juvenil mexicano a los escenarios de los que nunca debió ausentarse.


