De Rattín a Messi: la rivalidad Argentina vs Inglaterra que trasciende la cancha vuelve al Mundial
La semifinal del Mundial reactiva una rivalidad marcada por expulsiones, guerra, goles históricos y un reclamo de soberanía vigente
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La semifinal del Mundial 2026 entre Argentina e Inglaterra devuelve al escenario una rivalidad que rebasa los límites de la cancha. En su editorial, Alberto Lati explicó que este reencuentro, el primero entre ambas selecciones en una Copa del Mundo desde 2002, reactiva episodios deportivos, políticos e históricos que permanecen dentro de la memoria colectiva argentina.
El periodista abrió su reflexión con una referencia al escritor Eduardo Sacheri, cuya obra ha unido con frecuencia al fútbol con la identidad de su país. “Malvinas y la selección son los únicos temas de acuerdo identitario argentino”, recordó Lati, antes de señalar que, pese a la polarización social, esos dos asuntos conservan la capacidad de generar un punto de encuentro nacional.
“Sacheri encuentra esos dos puntos en común y esos dos puntos se encuentran a través de las Malvinas y a través del duelo con Inglaterra”, sostuvo. Después añadió otra reflexión del autor argentino: “Hay quienes sostienen que el fútbol no tiene nada que ver con la vida del hombre, con sus cosas más esenciales. Desconozco cuánto sabe esa gente de la vida, pero de algo estoy seguro. No sabe nada de fútbol”.
Lati también mencionó Demasiado lejos, novela de Sacheri que aborda la Guerra de las Malvinas y traslada de manera inevitable la conversación hacia el fútbol. La relación entre argentinos y británicos ya arrastraba disputas políticas y territoriales antes de que los enfrentamientos deportivos añadieran nuevos episodios de tensión. Con el paso de las décadas, ambos elementos terminaron por quedar vinculados.
El recorrido mundialista comenzó con el enfrentamiento de Chile 1962, que terminó con victoria inglesa, pero tuvo uno de sus capítulos centrales en Inglaterra 1966. Lati recordó la expulsión de Antonio Rattín, capitán argentino, a quien el árbitro alemán Rudolf Kreitlein echó del partido bajo el argumento de que no le había gustado su mirada, pese a que ambos no compartían idioma.
“Rattín no hablaba inglés y la mirada hizo que lo expulsaran”, señaló el periodista. Durante su salida, el futbolista argentino tocó una bandera británica colocada en el banderín de esquina y se sentó sobre la alfombra destinada a la realeza en Wembley. Alf Ramsey, entrenador de Inglaterra, llamó “animales” a los argentinos y prohibió el intercambio de camisetas.
La confrontación continuó en el ámbito de clubes con la Copa Intercontinental entre Estudiantes de La Plata y Manchester United. “La guerra ya fue total, pero no había guerra todavía en campo de batalla, solamente futbolística”, expresó Lati. Aquellos encuentros antecedieron a la dictadura de Jorge Rafael Videla, al gobierno de Margaret Thatcher y al posterior conflicto armado por las Malvinas.
La guerra de 1982 trasladó la disputa a las trincheras y provocó la muerte de jóvenes argentinos enviados al Atlántico Sur. En esos años, el régimen militar ya había utilizado al fútbol como vehículo político: el estadio de Mendoza recibió el nombre de Malvinas Argentinas y el torneo local fue denominado primero “Torneo Malvinas Argentinas” y después “Torneo Soberanía Argentina sobre las Malvinas”.
Cuatro años después llegó México 1986 y el partido que modificó para siempre el significado deportivo de la rivalidad. Diego Armando Maradona marcó primero con la mano y después dejó atrás a varios rivales para firmar el llamado Gol del Siglo, en una victoria que eliminó a Inglaterra y quedó asociada al contexto posterior a la guerra.
“Así llegamos al 86, al duelo en el que Argentina, con el gol de Maradona con la mano, el gol driblando a todos, elimina a los ingleses”, recordó Lati. La historia añadió después el cruce de Francia 1998, marcado por el episodio entre David Beckham y Diego Simeone, y el de Corea-Japón 2002, último antecedente mundialista entre las dos selecciones.
Ahora, Lionel Messi se prepara para disputar un partido inédito en su trayectoria con la selección mayor. Después de más de dos décadas con Argentina, nunca había enfrentado a Inglaterra, por lo que la semifinal de 2026 añadirá un nuevo capítulo a una rivalidad que atravesó varias generaciones, desde Rattín y Maradona hasta el actual capitán argentino.
Lionel Scaloni intentó limitar el alcance político del encuentro al declarar: “Para mí no es importante la política, es solo fútbol”. Lati recordó que Maradona utilizó una frase similar antes del partido de 1986: “Es solo fútbol”. Sin embargo, la carga histórica reaparece cada vez que ambos equipos coinciden en un torneo internacional.
“Llegado el balón a la cancha, todos los rencores se van a levantar, aunque no tengan que ver con eso”, explicó el periodista. El nuevo Argentina vs Inglaterra vuelve a colocar en el mismo espacio la memoria de las Malvinas, los antecedentes mundialistas, el reclamo de soberanía y la identidad construida alrededor de la selección.
La editorial cerró con la reflexión que articula todo el recorrido: “Solamente dos factores pueden unir a la identidad argentina, la selección nacional y las Malvinas”. Y cuando el rival vuelve a ser Inglaterra, concluyó Lati, “el círculo termina por cerrarse”.


