¿La FIFA usa el caos del Mundial 2026 para justificar una Copa del Mundo de 64 selecciones?
El periodista cuestiona a la FIFA por usar el formato de terceros como ruta hacia una nueva expansión mundialista.
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Alberto Lati colocó el foco en la gestión de la FIFA durante el Mundial 2026, al analizar el cierre de la fase de grupos, los resultados que condicionaron la tabla de terceros lugares y el debate que vuelve a rodear una posible expansión a 64 selecciones. En ‘La delantera de Claro Sports’ el periodista presentó una lectura directa: el desorden competitivo generado por el formato actual puede convertirse en argumento para una nueva ampliación del torneo.
El planteamiento de Lati parte de una idea central: quienes toman decisiones en el fútbol internacional suelen presentar como solución aquello que responde a problemas derivados de sus propias reformas. “¿Acaso el deporte favorito de quienes ostentan cierto poder es anunciar a todo bombo y con el pecho inflado que han encontrado la solución? Pero la solución a un problema que precisamente ellos mismos provocaron. Máxime cuando la solución se está alineando de modo directo con los intereses o ambiciones que ya tenían”.
El periodista apuntó directamente a Gianni Infantino y a la dirigencia de FIFA, al señalar que la coyuntura del Mundial 2026 ofrece un escenario funcional para impulsar una idea que ya había sido discutida en el entorno del organismo. “Infantino y compañía se han encontrado de pronto con el marco perfecto para instaurar el torneo de 64 selecciones que sin disimulo han pretendido desde un día después de haberlo llevado ya a 48”.
El Mundial 2026 se juega por primera vez con 48 selecciones, una expansión que modificó la estructura histórica del torneo. Lati recordó que uno de los primeros planes contemplaba grupos de tres equipos para reducir la duración del certamen: “48 participantes, 48 equipos que en origen y con la intención de no alargar el torneo tantos días… se planteó que se iban a dividir… 16 grupos de tres cuyos dos primeros avanzarían a la ronda de 16avos”.
Ese modelo fue descartado por el riesgo de que el equipo que descansara en la última jornada quedara condicionado por lo que hicieran los otros dos rivales. Lati explicó el punto de quiebre de aquella propuesta: “Pero entonces se dieron cuenta de algo que era evidente. Temieron injusticias en los partidos definitivos de cada uno de estos grupos de tres, entendiendo que el tercero en discordia… podía ser víctima de un acuerdo que les eliminara entre los dos que estuvieran en la cancha”.
La solución final dejó 12 grupos de cuatro selecciones, con dos clasificados directos por sector y ocho mejores terceros. Sin embargo, la editorial de Lati sostiene que ese ajuste solo trasladó el problema a otro punto del torneo: la comparación entre selecciones que no jugaron al mismo tiempo y que, en algunos casos, saltaron al campo conociendo exactamente qué resultado necesitaban.
“Hoy ya sabemos que el problema se resolvió parcialmente… Porque los últimos dos días… vimos encuentros del todo pactados. Aquí los damnificados han sido quienes jugaron primero… y los beneficiados quienes ya sabían al saltar a la cancha lo que requerían”, señaló Lati, al referirse a la forma en la que se cerró la fase de grupos y a los efectos de la clasificación de terceros lugares.
Dentro de esa lectura, el periodista citó partidos concretos que, desde su análisis, alimentaron la sospecha sobre la dinámica competitiva del cierre. “Pensemos en el horrible empate entre Australia y Paraguay. Pensemos en el Argelia vs Austria, 3 por 3 muy extraño donde por 20 minutos bajaron el switch y de repente se reencendió cuando al minuto 94 Riad Marz anotó el 3 por 2. Eso echaba fuera Austria… solo para que al 96… Austria lo empatara con el regocijo en las calles argelinas por recibir un gol… porque así eludieron a España”.
Lati vinculó este escenario con uno de los antecedentes más citados cuando se habla de arreglos o resultados convenientes en Copas del Mundo. “44 años y dos días después, desde aquel partido de arreglo entre Alemania Federal y Austria en el 82 que echó fuera Argelia… Hemos regresado. El desempate Olímpico que prioriza el resultado directo por encima de diferencia de goles, quitó también tensión al cierre de la fase de grupos”.
El eje se trasladó entonces a la propuesta de 64 selecciones. Para Lati, el caos generado por la tabla de terceros lugares podría convertirse en justificación para un nuevo rediseño. “¿Cómo resolverlo? Ya Infantino tiene la solución bajo la chistera. La forma de evitar el lío de los terceros sitios es que solo avancen dos de cada sector. Algo solo posible, por supuesto, si ahora se eleva hasta 64”.
La crítica del periodista no se limita al aspecto deportivo. En su lectura, una expansión de ese tamaño también implicaría un incremento de partidos, ingresos y espacios comerciales para la FIFA. “Infantino podrá decir, es que no fui yo, fue la necesidad. El cursi afecto por la justicia deportiva va a decir, ‘Yo solo quiero justicia, no dinero. Yo quiero justicia’. Subirlo a 64, cuatro grupos más, 24 partidos más, muchos millones más”.
Lati concluye con una advertencia sobre el rumbo que podría tomar la Copa del Mundo después de 2026. Planteó que la discusión sobre los terceros lugares y los cierres condicionados no debilita a la FIFA, sino que podría servirle como argumento para avanzar hacia una nueva expansión. “Este caos de intereses entrecruzados con el que cerramos la fase de grupos… al que más ha beneficiado es a la federación que irremediablemente se acerca a lo que parecía imposible. El aforo del 64, acuérdense, está más cerca de lo que parece. El caos de esta definición de terceros sitios le ha ayudado a Infantino”.


