FIFA Forward Enterprise: el proyecto que unió al fútbol mundial y frenó el plan comercial de Infantino
La iniciativa buscaba atraer inversión privada para gestionar activos comerciales, pero generó divisiones políticas. Tras la oposición, el organismo decidió retirar la propuesta

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La FIFA decidió poner punto final a FIFA Forward Enterprise, un proyecto impulsado por Gianni Infantino que buscaba crear una nueva estructura comercial para gestionar parte de los activos económicos del organismo. La propuesta, que pretendía aumentar los recursos destinados al desarrollo del fútbol mundial, terminó generando una reacción contraria que reunió a confederaciones, federaciones, ligas y distintos sectores del deporte.
El desenlace representó uno de los mayores desafíos políticos para la actual administración de la FIFA. Lo que comenzó como una iniciativa para captar mayor valor comercial terminó convirtiéndose en un punto de encuentro entre dirigentes que coincidieron en la necesidad de mantener una mayor participación colectiva en las decisiones que afectan al futuro del fútbol.
La idea de FIFA Forward Enterprise contemplaba trasladar activos generadores de ingresos de la FIFA, como derechos de televisión, patrocinios, licencias y otros acuerdos comerciales, a una nueva entidad con fines comerciales. El proyecto buscaba atraer inversión privada y, según la FIFA, fortalecer el apoyo económico para sus 211 Asociaciones Miembro, especialmente aquellas con menos recursos.
Sin embargo, desde que comenzaron a conocerse detalles de la iniciativa surgieron cuestionamientos sobre el modelo planteado. Distintos dirigentes consideraron que una decisión de esa magnitud requería un proceso más amplio de consulta y mayor claridad sobre el futuro control de los principales activos comerciales del fútbol mundial.
La primera gran oposición llegó desde Europa. La UEFA y sus federaciones miembro manifestaron su rechazo al proyecto y advirtieron que no permitirían cambios estructurales en el fútbol sin la participación de quienes forman parte directa de sus competencias. La postura europea elevó la presión sobre la FIFA y abrió un debate internacional sobre la gobernanza del deporte.
El rechazo también alcanzó a otras regiones. Concacaf expresó su oposición a la inversión privada dentro del modelo propuesto, mientras que la Confederación Asiática de Fútbol manifestó preocupación y pidió analizar las posibles consecuencias deportivas, comerciales y operativas. De esta manera, la resistencia dejó de ser un movimiento aislado y se convirtió en una postura compartida por distintos bloques del fútbol mundial.
México mantuvo abierta la puerta a FIFA Forward Enterprise y pidió analizar la propuesta
Mientras distintas confederaciones y federaciones expresaron su rechazo a FIFA Forward Enterprise, la Federación Mexicana de Fútbol adoptó una postura diferente y señaló que estudiaría el proyecto antes de definir una posición definitiva. México fue uno de los pocos países que no descartó la iniciativa de inmediato y aseguró que revisaría los alcances del nuevo modelo impulsado por Gianni Infantino.
La FMF informó que recibió la notificación oficial de la FIFA el 28 de julio de 2026 y explicó que la propuesta tenía como objetivo incrementar los recursos destinados al programa FIFA Forward, utilizado para financiar proyectos de desarrollo en las federaciones afiliadas al organismo internacional.
El organismo mexicano indicó que abriría un periodo de análisis para conocer a profundidad el funcionamiento de FIFA Forward Enterprise y sus posibles implicaciones para el fútbol nacional. Esta postura se dio en medio de una posición regional distinta, ya que Concacaf anunció que sus 41 asociaciones miembro rechazaron la iniciativa después de una reunión extraordinaria.
Mikel Arriola, comisionado de la FMF, reiteró la disposición de revisar la propuesta durante su participación en el Abierto de Los Cabos. “Pues que estamos abiertos a analizar todo”, expresó al ser cuestionado sobre la postura de México.
De acuerdo con la FIFA, Forward Enterprise sería una filial propiedad y bajo control del organismo, encargada de concentrar derechos comerciales y operaciones relacionadas con sus eventos. La propuesta contemplaba la incorporación de inversión privada en el negocio generado por competencias como la Copa Mundial, aunque la FIFA mantendría el control de la nueva estructura.
La presión interna también golpeó al proyecto de Infantino
La oposición al proyecto no solo llegó desde fuera de la FIFA. Dentro del propio organismo surgieron críticas al manejo de la iniciativa y a la forma en que fue presentada a distintos actores del fútbol internacional.
Kevin Lamour, director de operaciones de la FIFA, cuestionó la falta de transparencia alrededor del proyecto y aseguró que la propuesta había generado una crisis de confianza dentro de la organización. Además, Carlos Cordeiro, asesor principal de Infantino y exdirectivo de Goldman Sachs, presentó su renuncia tras la controversia.
Ante este escenario, la FIFA anunció oficialmente que FIFA Forward Enterprise no seguiría adelante. El organismo explicó que, después de escuchar las distintas opiniones, quedó claro que la propuesta había generado divisiones que ya no permitían cumplir con el objetivo inicial de fortalecer el desarrollo del fútbol.
“Tras escuchar atentamente todas las opiniones, ha quedado claro que el proyecto ha creado divisiones que, independientemente del nivel de apoyo, ya no benefician el objetivo inicial”, señaló la FIFA en su comunicado.
La cancelación representa un revés para el proyecto impulsado por Gianni Infantino y cierra uno de los episodios más tensos dentro de la estructura del fútbol mundial durante su gestión. El organismo ahora deberá buscar nuevas alternativas para aumentar los recursos destinados al desarrollo del deporte sin generar una nueva fractura entre sus integrantes.
Con FIFA Forward Enterprise fuera de la mesa, el episodio deja una conclusión clara: cualquier cambio en la estructura comercial del fútbol internacional deberá contar con un consenso más amplio entre federaciones, confederaciones, clubes y demás actores del deporte. La propuesta que pretendía modificar el modelo económico de la FIFA terminó provocando algo inesperado: una respuesta conjunta para detenerla.


