Demandas contra Dimayor, a la vista: el caso de Yhormar Hurtado y América de Cali recién inicia
El problema con la inhabilitación del jugador y las normas que se aplicaron han abierto la puerta a un engorroso proceso jurídico.

El escándalo con la situación de Yhormar Hurtado en América de Cali y su inhabilitación para jugar en lo que resta de 2026 no ha hecho nada más que iniciar. La decisión de Dimayor ha sido enredada por la diferencia de conceptos para aplicar una sanción que termina perjudicando en mayor medida al futbolista y que abre distintos escenarios para demandas futuras.
No se va a aquí a explicar toda la situación para contar los caminos legales, pero sí vale la pena contar cuál es el problema y hacer una pequeña cronología. La discrepancia comenzó por una queja interpuesta por Internacional de Bogotá y Boyacá Chicó, clubes que pedían anular sus derrotas frente a los Diablos Rojos por la mala inscripción del jugador.
Resumen del caso
Sostuvieron los clubes demandantes en su momento que Hurtado no podía jugar con América por trasgredir una norma consignada en el Reglamento sobre el Estatuto y la Transferencia de Jugadores de la FIFA. Concretamente, se referían a una disposición que indica que un futbolista puede ser inscrito por tres equipos en una temporada, pero solamente se habilita para jugar partidos oficiales con dos de ellos. Durante 2026, antes de llegar al cuadro vallecaucano, el defensor ya había actuado con Deportes Tolima y Always Ready de Bolivia.
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Inicialmente, Dimayor había inhabilitado al futbolista por siete días, aduciendo que era el tiempo que necesitaba para pronunciarse al respecto. En resolución publicada el pasado 11 de agosto, el Comité Disciplinario le dio la razón a América de Cali para contar con el jugador, argumentando que el concepto de temporada en Colombia era de manera semestral, pues es lo que dura cada campeonato de liga. Se pensaba entonces que el caso había finalizado.
Pues la sorpresa se dio durante el viernes, cuando el mismo Comité decidió declarar que el jugador sí había infringido la norma de FIFA y quedaba inhabilitado, pero que el club Escarlata no había incumplido las normas del fútbol colombiano y que por ese motivo no daba lugar a quitarle los puntos de los partidos en los que había jugado. Esa diferencia de conceptos utilizados para impartir justicia es la que abre la puerta a reclamaciones en otras instancias.
Posibles demandas venideras
Yendo por partes y iniciando por el jugador, que parece el actor más afectado por todo este asunto, podría ir contra la competición y también contra el club por ser el damnificado de una situación que no tenían claras las instituciones y cuya confusión ha quedado más que evidente. Algo importante, demostrado por la experiencia de otros casos de discrepancias en instancias internacionales, es que, tanto la Cámara de Resolución de Disputas de FIFA y el Tribunal Arbitral Superior del Deporte (TAS) suelen otorgar permisos a los jugadores para jugar mientras se resuelve toda la controversia. Así, protegen el derecho al trabajo y reducen la afectación de inactividad.
Después, aunque con un grado de perjuicio menor, está América de Cali. Armó su proyecto deportivo y ha destinado una inversión a la contratación de un jugador que consideró importante para aportarle a sus propósitos. Los documentos hasta ahora parecen demostrar que el club ha actuado de buena fe y que nunca recibió una alerta por parte de Dimayor sobre un inconveniente con su inscripción. En una eventual demanda, podría apuntar hacia la competición por obviar los requisitos y haber provocado este inconveniente.
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Sin embargo, el enredo con los equipos que ya jugaron frente a América se ha vuelto más grande y también tienen oportunidad de pedir lo suyo si el futbolista estuvo en campo. Su principal argumento es la diferencia de conceptos mencionada, la cual solamente impide un supuesto vicio en la competencia de aquí en adelante, pero no subsana absolutamente nada de lo acontecido hasta ahora. En ese sentido, un proceso jurídico estaría dirigido contra Dimayor, América y Yhormar Hurtado.
Lo que sí se ve claro es que Dimayor no ha perdido absolutamente nada en este asunto. Simplemente, se limitó a decidir sobre una situación con la idea del que el futbolistas incumplió las normas y que pasando por alto cualquier responsabilidad que le pueda caer. De igual manera y como ya se explicó en los párrafos anteriores, es el actor que en este momento se convierte en principal objetivo de una demanda que llegasen a interponer cualquiera de los otros involucrados. El panorama, por ahora, luce con las distintas partes en un momento delicado, en el que quedare quieto puede salir costoso.


