Tres alertas: los puntos que deberán cuidar los equipos del fútbol colombiano tras el terremoto
El calendario tan apretado no dará mucho tiempo a los clubes para sobrellevar situaciones de lesiones, sanciones ni problemas logísticos.

Ha pasado casi una semana desde que el devastador terremoto en Colombia conmovió a todo el país. El fútbol se detuvo y los clubes se unieron en un solo llamado solidario para recolectar ayuda dirigida a las zonas más afectadas. Tras dos intentos infructuosos por volver a la competencia con programación anunciada por Dimayor, la semana que está por iniciar tendrá un tercer momento para continuar con el calendario.
Un aspecto muy importante es que habrá asamblea extraordinaria este martes. La organización de fútbol procurará ponerse de acuerdo en unos cambios en los formatos de los certámenes para garantizar que se pueda terminar de jugar antes de navidad. No obstante, este medio ya expuso en otro artículo que las soluciones que se han anticipado no son adecuadas, pues el tema de se trata de reducir partidos, sino también las fechas necesarias para jugarlos. Es un hecho que el calendario va a estar apretado y los equipos van a tener que prestar atención a tres puntos para no verse seriamente perjudicados.
Sanciones por tiempo
La mayoría de sanciones en el fútbol colombiano son determinadas en número de jornadas de suspensión, tal como sucede con las tarjetas rojas y la acumulación de amonestaciones. No obstante, hay algunas conductas que derivan en castigos por tiempo y esas serán las más complicadas de sobrellevar en un semestre que va a tener poco respiro entre compromisos.
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La naturaleza de estas infracciones suele ser de oficio, es decir, aquellas que no se producen directamente por lo que sancionó un árbitro en el contexto de un partido, sino que se dan por situaciones advertidas por el Comité Disciplinario con posterioridad. Ejemplos de ello son declaraciones en contra de los jueces, conductas antideportivas o expresiones provocadoras contra el público.
Lesiones
Problemas de salud que antes podían verse como menores en el contexto de un campeonato van a pasar a ser un verdadero dolor de cabeza para las escuadras. Una lesión muscular que requiera dos semanas y antes significaba ese mismo número de partidos de baja para un futbolista podría dejar ahora el equipo incompleto hasta por cinco compromisos. Lo más probable es que la mayoría de semanas tengan dos momentos de competencia para todos los conjuntos. El tema empeora al ver la reciente decisión de reducir el número de inscrito por equipo a 25.
Uno de los aspectos externos que más generará atención en los clubes a partir de ahora es el de las canchas de los estadios. A excepción de Deportivo Cali, que es el único con escenario propio, los equipos deberán encomendarse a que las alcaldías o gobernaciones de sus sedes se comprometan con el cuidado de los campos de juego. Los terrenos arruinados por la organización de conciertos es algo que no puede seguir sucediendo en Colombia, cobrando lesionados. Por ahora, el clima está siendo amable, pero no demora en llegar la época de lluvias.

Logística y descanso
Con tan poco espacio para cumplir con la programación, un partido suspendido agravará la situación de todos el campeonato. Un problema de muchos clubes, sobre todo de los más pequeños, es que la figura de coordinador logístico es asumida por alguien que está en otro rol, muchas veces, el delegado. Con más responsabilidades de las que caben en las manos, lo más normal es que se terminen pasando detalles por alto que generan incomodidad para los planteles y el mismo desarrollo de los partidos.
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Un mal cálculo en un trayecto, en la reserva de un hotel o en la organización con la empresa del apoyo logístico para los partidos derivará en tiempo perdido que no se tiene. Sobre el último punto, la seguridad en los estadios para evitar enfrentamientos también deberá ir de la mano con la fuerza pública. Ahora, más por necesidad que por gusto, Dimayor deberá ponerse estricta con los clubes que no están realizando un buena labor en ese sentido, teniendo a los mismos integrantes de barras como personal de logística y hasta empleados de la misma institución promoviendo el ingreso de artículos prohibidos.


