Esteban Solari y su rival imposible: Atlante, el equipo que le negó la gloria con Pumas
Entre los rivales que enfrentó con la camiseta auriazul, hubo uno al que nunca pudo marcarle y que terminó arrebatándole el título del Apertura 2007

Esteban Solari llegó a Pumas para el Apertura 2007 con una responsabilidad que no admitía demasiadas interpretaciones: hacer goles. El conjunto universitario, dirigido por Ricardo Ferretti, necesitaba contundencia en el área y encontró en el argentino una respuesta inmediata.
Su presencia como centro delantero, su capacidad para resolver dentro del área y su regularidad frente al arco rival lo colocaron entre los principales anotadores del campeonato. El ariete disputó solamente dos torneos de Liga MX con los universitarios alcanzando dobles dígitos en ambos: 14 goles en fase regular del Apertura y 10 en el Clausura. Si se incorpora la Liguilla del Apertura 2007, su producción en ese primer campeonato sube a 15 tantos, es decir, fueron 25 anotaciones en dos campañas.
Su producción incluyó tardes memorables, como los tres goles que consiguió ante Veracruz en la goleada universitaria por 8-0 y los dobletes frente a rivales como Atlas y Jaguares. Pero la historia de un goleador no siempre se define únicamente por los equipos a los que logra vencer. A veces queda marcada por aquel adversario que se resiste a recibir sus goles. Para Solari, ese equipo fue Atlante.
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Lamentablemente para Solari y para los Pumas, ninguno de sus 25 goles de Liga MX con Pumas fue contra Atlante. En los cuatro partidos que disputaron los universitarios ante los Potros durante la estancia de el Tano en México, el balance fue de cero victorias, un empate y tres derrotas, con apenas dos goles a favor y cinco en contra. La secuencia fue: derrota 1-0 en el Apertura 2007, empate 0-0 en la ida de la final, derrota 2-1 en la vuelta y otra caída 2-1 en el Clausura 2008. Solari fue el gran goleador de Pumas, pero nunca pudo marcarle ni ganarle al equipo que terminó arrebatándole el campeonato.
Solari, de más a menos con Pumas
Esteban Solari llegó a Pumas en el verano de 2007 procedente del APOEL de Chipre y tuvo un impacto inmediato. En la fase regular del Apertura consiguió 14 de los 32 goles de los universitarios, es decir, el 43.8% de toda la producción ofensiva del equipo durante las 17 jornadas. Fue, por amplia diferencia, el principal anotador de Pumas, sin embargo, pese a sus grandes números, el Tano se quedó con las ganas de ser campeón de goleo ya que Alfredo Moreno de San Luis terminó por encima de él con 18 dianas.
Justo en el momento en el que Pumas más necesitaba sus goles, la pólvora del Tano se mojó. Esteban Solari solo pudo anotar un gol en los seis juegos de Liguilla que los universitarios sostuvieron: ante Toluca en el partido de vuelta de los cuartos de final. Después llegaron cuatro partidos consecutivos sin anotar: los dos de semifinales frente a Santos Laguna y los dos de la final contra Atlante.
Esto no significa que la derrota universitaria pueda atribuirse exclusivamente a su delantero. Pumas llegó a la final gracias a un esfuerzo colectivo y el resultado se decidió por múltiples factores. Pero la ausencia de goles de su principal referente ofensivo fue uno de los contrastes más notorios entre la campaña regular y la lucha por el campeonato.

Cuatro partidos y ninguna anotación
Durante los dos torneos que Solari disputó con Pumas, el calendario cruzó a los universitarios con Atlante en cuatro ocasiones oficiales de Liga MX: dos de fase regular y los dos partidos de la final del Apertura 2007. Pumas nunca ganó y Solari nunca anotó.
El primer encuentro del argentino contra los Potros se produjo apenas en la segunda jornada del Apertura 2007. Atlante se impuso 1-0 en Cancún, en el inicio de una temporada que terminaría siendo histórica para el conjunto azulgrana.
Meses después, los dos equipos volvieron a encontrarse, pero esta vez con un campeonato de por medio. Pumas había superado a Toluca en los cuartos de final y a Santos Laguna en las semifinales. Atlante, por su parte, había eliminado a Cruz Azul y Guadalajara. El escenario estaba preparado para una final entre dos conjuntos que habían recorrido caminos exigentes para disputar el título.
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La ida, celebrada en Ciudad Universitaria el 6 de diciembre de 2007, terminó sin goles. Solari, el hombre que había cargado con buena parte de la responsabilidad anotadora durante el torneo, tampoco consiguió romper el empate. La vuelta se disputó el 9 de diciembre en Cancún. Atlante abrió el marcador por conducto de Giancarlo Maldonado; Ismael Íñiguez empató para los universitarios y Clemente Ovalle anotó el gol que decidió la final. Con el 2-1 definitivo, los Potros conquistaron el campeonato y Pumas se quedó a un paso de la gloria (la primera de cuatro finales al hilo de Liga MX que no han podido ganar).
Solari terminó aquella serie sin goles. El delantero que había encontrado tantos caminos hacia la portería rival no consiguió superar a Atlante en los 180 minutos más importantes de su primera temporada en México.
La historia tuvo un último capítulo en enero de 2008, durante el Clausura. Pumas recibió a los Potros y volvió a perder, ahora por 2-1. Tampoco en esa ocasión marcó Solari.
El balance fue contundente: cuatro enfrentamientos, tres derrotas, un empate y ninguna anotación del argentino.

La imagen de la final: Solari ensangrentado y vendado de la cabeza
Uno de los detalles más fuertes de aquella final ocurrió durante el segundo tiempo en Cancún. Javier Muñoz Mustafá golpeó a Esteban Solari con el codo en una acción accidental. El delantero terminó sangrando, pero permaneció en el partido. El argentino continuó jugando con un vendaje en la cabeza y con una camiseta de manga larga (pese a la temperatura del Caribe) debido a que su primer jersey había sido manchada de sangre.
Pese a la sangre y al vendaje, Solari estuvo directamente involucrado en la jugada del empate de Pumas en la final. Con los Potros arriba 1-0, realizó un remate de cabeza que pegó en el poste; Ismael Íñiguez tomó la continuación de la jugada y puso el 1-1.
Poco después, cuando el partido parecía dirigirse a una definición más prolongada, Clemente Ovalle encontró un rebote afuera del área y sacó el disparo que significó el 2-1 y el campeonato del Atlante.
Atlante volvió a encontrarse con los Solari
La relación entre Atlante y la familia argentina no terminó con aquella final. En julio de 2009, los Potros anunciaron la incorporación de Santiago Solari, hermano de Esteban y futbolista con una trayectoria internacional que incluía pasos por Real Madrid e Inter de Milán. La historia adquirió entonces un giro singular: el club que había frustrado la posibilidad de Esteban de proclamarse campeón con Pumas abría sus puertas a Santiago.
Durante su presentación, Santiago recordó la experiencia de su hermano en el fútbol mexicano y destacó los goles que había conseguido con los universitarios. También mencionó la historia de otros integrantes de su familia en México, como su padre Eduardo y su tío Jorge.
Además, la paradoja de la historia: Santiago Solari disputó el Mundial de Clubes 2009 con el Atlante, torneo al que accedieron después de ganar la Concachampions de ese año, certamen al que llegaron después de levantarel mencionado Apertura 2007 ante los Pumas de Esteban Solari.
Un rival imposible
La trayectoria de Esteban Solari en Pumas fue mucho más que aquella final perdida. Sus 25 goles en dos torneos hablan de un delantero productivo, capaz de responder a las expectativas que acompañaron su contratación. Pero el fútbol también se construye a partir de sus contradicciones.
Solari fue goleador, llegó a una final y dejó su nombre en la memoria de los aficionados universitarios. Sin embargo, nunca pudo anotarle a Atlante con la camiseta de Pumas. Y cuando más necesitaba hacerlo, los Potros terminaron levantando el trofeo.
Ese fue el rival imposible de Esteban Solari: el equipo que no recibió ninguno de sus goles, le negó el título y, años después, terminó fichando a su hermano.


