Necaxa vs Atlante: El Padre de los Clásicos vuelve a Primera División
Las historias de los ’11 hermanos’ y de ‘el equipo del pueblo’ vuelven a chocar en Primera División tras 15 años de espera

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Antes del América vs Chivas, el Clásico Capitalino o el Clásico Tapatío, Necaxa y Atlante ya protagonizaban un partido capaz de llenar estadios, enfrentar identidades y definir campeonatos. Casi un siglo después de su primer encuentro, los Rayos y los Potros de Hierro volverán a verse en la Primera División con el inicio del Apertura 2026, partido a disputarse el jueves 16 de julio en el Estadio Victoria de Aguascalientes, mismo que representará el regreso del conjunto azulgrana al máximo circuito después de 12 años.
Aunque en la actualidad existen enfrentamientos con mayor alcance mediático, el Necaxa vs Atlante es conocido como el Padre de los Clásicos o El Clásico de Antaño debido a que fue uno de los grandes enfrentamientos entre mexicanos. Su importancia no se explica únicamente por su antigüedad, sino por la representación social de sus equipos y por los partidos que disputaron durante las décadas de 1920, 1930 y 1940.
Necaxa vs Atlante: ¿El primer clásico de la Liga MX?
La rivalidad comenzó a tomar forma durante la temporada 1927-28 de la antigua Liga Mayor. Los registros históricos ubican su primer enfrentamiento el 9 de octubre de 1927, durante la reapertura del Parque Asturias. Necaxa y Atlante empataron 2-2 en un partido que inició una disputa deportiva que pronto se convirtió en una de las más esperadas de la capital.
Atlante representaba a los barrios y a sectores populares de la Ciudad de México, una identidad que le permitió adoptar el sobrenombre de Equipo del Pueblo. Necaxa, por su parte, estaba relacionado con los trabajadores de la Compañía de Luz y Fuerza, razón por la que sus futbolistas eran conocidos como ‘Los Electricistas’.
Ese contraste convirtió el encuentro en una disputa de pertenencia. De un lado aparecía un Atlante asociado con la vida de barrio y la clase trabajadora; del otro estaba un Necaxa que construyó una amplia base de aficionados alrededor de sus empleados, sus títulos y la generación de los 11 Hermanos.
Los enfrentamientos entre ambos comenzaron a ocupar espacio en los periódicos y a registrar llenos en los antiguos parques de madera de la Ciudad de México. Durante los años 30 y 40, ningún otro partido despertaba tanta atención entre sus aficionados.
Atlante y Necaxa, la gran rivalidad que definió campeonatos
La rivalidad alcanzó otro nivel cuando los dos clubes comenzaron a competir directamente por los títulos. En la temporada 1931-32, Atlante derrotó a Necaxa después de una serie de tres partidos por el campeonato y conquistó el primer título de Liga de su historia.
La respuesta rojiblanca llegó durante la campaña 1932-33. Necaxa venció 9-0 al Atlante en el encuentro decisivo y obtuvo su primer campeonato de Liga, una goleada que quedó como uno de los episodios centrales del Clásico de Antaño.
Con aquellos antecedentes, el partido dejó de ser únicamente un choque entre dos equipos de la misma ciudad. Cada encuentro implicaba puntos, campeonatos y el orgullo de dos aficiones que encontraron en sus clubes una forma de representación dentro del fútbol mexicano.
Necaxa consolidó posteriormente al equipo de los 11 Hermanos, mientras que Atlante mantuvo su conexión con los sectores populares. Ambas instituciones también funcionaron como una alternativa frente a los clubes relacionados con la comunidad española (Asturias, Club España), que tuvieron una presencia importante durante la época amateur.
¿Por qué perdió fuerza el Clásico de Antaño?

El inicio de la etapa profesional en 1943 modificó la historia de la rivalidad. Necaxa decidió no participar en la primera temporada profesional y, aunque regresó posteriormente, el enfrentamiento ya no conservó la misma continuidad de las décadas anteriores.
Los cambios de sede y los problemas deportivos de ambos clubes también redujeron su presencia. Necaxa terminó por establecerse en Aguascalientes, mientras que Atlante pasó por la Ciudad de México, Querétaro y Cancún, además de permanecer varios años fuera de la Primera División.
El duelo tuvo una nueva etapa durante la década de 1990. Los dos equipos compartieron el Estadio Azteca y volvieron a enfrentarse en partidos de Liguilla, incluidos los cuartos de final de la temporada 1992-93, ganados por Atlante, a la postre, campeón del torneo.
Sin embargo, los descensos y la falta de encuentros constantes volvieron a interrumpir la rivalidad. Su último partido en la Primera División se disputó el 16 de abril de 2011, cuando Atlante y Necaxa empataron 1-1. Más tarde coincidieron en la categoría de ascenso y se enfrentaron por última vez de manera oficial en 2016.
El Padre de los Clásicos regresa en el Apertura 2026

El retorno del Atlante permitirá que el Clásico de Antaño vuelva al máximo circuito más de 15 años después de su último capítulo en Primera División. El partido inaugural del Apertura 2026 se disputará el jueves 16 de julio a las 19:00 horas, tiempo del centro de México, en el Estadio Victoria.
El historial en la máxima categoría refleja la paridad que ha acompañado a esta rivalidad: Necaxa y Atlante registran 36 victorias cada uno y 30 empates después de 102 enfrentamientos. El nuevo partido romperá ese equilibrio o agregará otra igualdad a una historia que comenzó hace casi 99 años.
Como parte de la previa, los clubes acordaron una apuesta con causa. El equipo que pierda deberá donar despensas de acuerdo con los goles recibidos, mientras que, en caso de empate, ambas instituciones participarán en la entrega.
El Necaxa vs Atlante es llamado el Padre de los Clásicos porque ayudó a establecer los elementos que después distinguirían a las grandes rivalidades mexicanas: identidades opuestas, arraigo popular, partidos por el título, estadios llenos y resultados que permanecieron en la memoria de sus aficionados.
Su impacto actual puede ser menor al de otros enfrentamientos, pero su lugar histórico permanece. El regreso de los Potros a la Liga MX no solo recuperará a uno de los clubes tradicionales del país; también permitirá que una nueva generación conozca el partido que, durante décadas, representó el principal clásico del fútbol mexicano.


