Así quedó el ‘Grupo de la Muerte’ en el Mundial 2026: cuál es, estilo de juego y las figuras de cada selección
Con 48 selecciones participantes en el Mundial 2026, el sobrenombre de ‘Grupo de la Muerte’ se lo repartiría entre los sectores “I” y “L”

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Pese a que la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) realizó el sorteo del Mundial 2026 el pasado 5 de diciembre, los 12 grupos no quedaron completamente definidos en ese momento, ya que seis cupos seguían en disputa a través del repechaje intercontinental y de la UEFA. La falta de equipos confirmados generó incertidumbre al momento de identificar el tradicional ‘Grupo de la Muerte’, un término que surgió en Suecia 1958, cuando Brasil, Austria, Inglaterra y la Unión Soviética coincidieron en el mismo sector. Aquel enfrentamiento entre potencias quedó en la historia del fútbol, especialmente por la posterior consagración del Scratch du Oro liderado por un joven Pelé de apenas 17 años.
Desde entonces, la tradición del ‘Grupo de la Muerte’ se ha mantenido vigente durante décadas, convirtiéndose en uno de los elementos más atractivos de cada Copa del Mundo. Sin embargo, el reciente sorteo dejó opiniones divididas. La expansión del torneo a 48 selecciones, junto con la incorporación de cuatro grupos adicionales, apunta a una distribución más equilibrada del nivel competitivo, lo que llevó a algunos aficionados a considerar que el concepto podría perder relevancia al diluirse la concentración de equipos de alto nivel en un solo sector.
Con la resolución de los repechajes de este martes 31 de marzo, el panorama quedó completamente definido y desaparecieron las especulaciones. En ese contexto, los grupos “L” e “I” emergen como los principales candidatos a acaparar la atención durante la fase de grupos, debido al nivel actual y las expectativas que generan las selecciones involucradas para el torneo del próximo verano.
Mundial 2026: ¿Cuál es y cómo quedó el ‘Grupo de la Muerte’?
La etiqueta de ‘Grupo de la Muerte’ en el Mundial 2026 no tiene un dueño absoluto, pero hay dos sectores que concentran la atención por su nivel competitivo: el Grupo I y el Grupo L. Ambos reúnen selecciones con aspiraciones reales y contextos que elevan la exigencia desde la fase de grupos, lo que ha reavivado el debate pese a la expansión del torneo a 48 equipos.
El Grupo I destaca por la presencia de Francia como cabeza de serie, acompañada por una Noruega en ascenso y una Senegal consolidada en la élite africana tras llegar a la final de la Copa Africana de Naciones, título del cual fue despojada tras un escándalo por abandonar el campo en protesta de las decisiones arbitrales. A ese bloque se sumará un clasificado entre Irak y Bolivia, selecciones con margen para sorprender. Por su parte, el Grupo L presenta un choque directo entre dos potencias europeas como Inglaterra y Croacia, con Ghana como posible factor disruptivo y Panamá como un equipo competitivo que llega como una de las mejores representantes de la Concacaf. La combinación de jerarquía, actualidad y presión competitiva en ambos sectores justifica que se disputen el título no oficial del grupo más exigente del torneo.

Grupo L
- Inglaterra
- Croacia
- Ghana
- Panamá
Grupo I
- Francia
- Senegal
- Bolivia / Irak
- Noruega
Ataque explosivo, poder ofensivo, solidez física: así juegan las selecciones del ‘Grupo de la Muerte’ del Mundial 2026
Grupo I
Francia llega al Mundial 2026 como uno de los principales candidatos al título, respaldado por una generación repleta de talento y la continuidad de Didier Deschamps en el banquillo. Su estilo de juego suele partir de un 4-2-3-1 flexible, con capacidad de mutar según el rival, pero siempre con una identidad clara: solidez defensiva, transiciones rápidas y un aprovechamiento letal de los espacios. Con figuras como Kylian Mbappé liderando el ataque, el equipo combina velocidad, técnica y profundidad, lo que lo convierte en un rival muy difícil de controlar, especialmente cuando logra imponer su ritmo en campo abierto.

Senegal, por su parte, se presenta como un equipo intenso y físicamente dominante, que ha sabido evolucionar sin perder su esencia. Bajo la dirección de Pape Thiaw, prioriza la presión alta, la recuperación agresiva del balón y las transiciones rápidas hacia el ataque. Su fortaleza radica en el equilibrio entre experiencia y juventud, con Sadio Mané como referente ofensivo y un mediocampo dinámico que impulsa el juego. Es un conjunto que incomoda a rivales más técnicos gracias a su energía, disciplina táctica y capacidad para competir en duelos físicos constantes.
Noruega completa este grupo con un enfoque más directo y vertical, apoyado en el poderío físico de sus jugadores y una estructura táctica que busca maximizar sus fortalezas. Alternando entre el 4-4-2 y el 4-3-3, el equipo apuesta por ataques rápidos, juego aéreo y una presión coordinada para recuperar el balón en zonas altas. La presencia de Erling Haaland como referencia ofensiva condiciona todo su sistema, ya que funciona como eje para finalizar jugadas, especialmente en centros y balones largos. A su alrededor, futbolistas como Martin Ødegaard aportan creatividad, haciendo de Noruega un equipo peligroso pese a no priorizar la posesión.
Grupo L
Inglaterra llega al Mundial 2026 con una propuesta táctica muy versátil bajo la conducción de Thomas Tuchel, un entrenador que prioriza la adaptabilidad según el contexto del partido. El equipo puede iniciar con un 4-3-3 para ganar amplitud y luego mutar a un 4-2-3-1 más equilibrado, manteniendo como rasgo distintivo una presión alta intensa y organizada. A diferencia de otros seleccionados dominantes, no basa su juego en la posesión prolongada, sino en la recuperación rápida y la verticalidad, potenciando el talento de jugadores como Bellingham en la creación y Harry Kane como referencia ofensiva.
Croacia, fiel a su identidad competitiva, combina experiencia e intensidad para construir un equipo muy difícil de superar. Su estructura táctica oscila entre el 4-2-3-1 y el 4-3-3, con un mediocampo que mezcla la claridad conceptual de Luka Modric con la dinámica de jugadores más jóvenes. Se caracteriza por una presión constante, juego físico y transiciones verticales, sin descuidar el retroceso defensivo de sus extremos. Esta disciplina colectiva le permite sostener partidos cerrados y aprovechar momentos puntuales para marcar diferencias.

Ghana presenta un enfoque táctico flexible que le permite adaptarse rápidamente a distintas fases del juego. Parte habitualmente de un 4-2-3-1 en defensa, pero cuando tiene la posesión puede transformarse en un 3-4-3, ocupando mejor los espacios y generando superioridad en ataque. Su fortaleza está en una defensa compacta, salidas rápidas y una alta eficacia de cara al gol, apoyada en la calidad individual de futbolistas como Mohammed Kudus. Además, combina intensidad en la presión con buen manejo de balón, incluso desde la última línea.
Panamá, por su parte, es un equipo eminentemente táctico y disciplinado, moldeado por la idea de Thomas Christiansen. Su principal característica es la capacidad de alternar sistemas durante un mismo partido, utilizando esquemas como el 3-4-2-1 o líneas de cinco defensores según lo exija el rival. No suele dominar desde la posesión, pero compensa con orden defensivo, esfuerzo colectivo y transiciones bien trabajadas. Su enfoque pragmático lo convierte en un rival incómodo, capaz de competir desde la organización y la lectura táctica del juego.
Mundial 2026: ¿Cuáles son los jugadores destacados en el ‘Grupo de la Muerte’ y por qué?
El Grupo I reúne a varias de las figuras más determinantes del panorama internacional. Francia encabeza el sector con la ambición de alcanzar su tercera final consecutiva, respaldada por el proceso de Didier Deschamps desde 2012. Bajo su dirección, los galos han conquistado el Mundial de Rusia 2018 y una UEFA Nations League, además de disputar las finales de la Eurocopa 2016 y Qatar 2022. La plantilla cuenta con talento de élite como Ousmane Dembélé, Balón de Oro 2025, y Kylian Mbappé, Bota de Oro 2025, lo que refuerza su candidatura no solo al liderato del grupo, sino al título. Noruega, por su parte, llega impulsada por Erling Haaland, su máximo goleador histórico, quien firmó 16 tantos en las eliminatorias. Senegal combina experiencia y renovación con nombres como Sadio Mané, Koulibaly y Mendy, junto a jóvenes como Nicolás Jackson e Iliman Ndiaye, mientras que el último integrante del grupo buscará asumir un rol competitivo más allá de la sorpresa.
En el Grupo L, Inglaterra aparece como una de las selecciones más sólidas del torneo, con una racha invicta en eliminatorias que se mantiene desde 2009. La presión por romper una sequía de 60 años sin títulos importantes recae en una generación liderada por Harry Kane, junto al talento emergente de Bukayo Saka y Jude Bellingham. Croacia responde con la experiencia de su generación dorada, encabezada por Luka Modrić e Ivan Perišić, y reforzada por jóvenes como Joško Gvardiol, en un equipo que ha sido protagonista en los últimos dos Mundiales. Ghana aporta desequilibrio con futbolistas consolidados como Mohammed Kudus e Iñaki Williams, mientras que Panamá llega con un proyecto sólido bajo Thomas Christiansen, respaldado por resultados consistentes en torneos recientes.


