Las razones del mal inicio de México con Rafa Márquez: falta de gol, errores defensivos y bajas que pesan
El Tricolor cerró sus primeros cuatro partidos con Rafa Márquez sin victorias, apenas dos goles a favor y siete en contra, entre bajas, lesiones y errores puntuales

El comienzo de Rafael Márquez al frente de la selección mexicana quedó lejos de lo esperado. Cuatro partidos, dos empates, dos derrotas y ninguna victoria resumen de una primera Fecha FIFA en la que el Tricolor mostró algunos periodos de control, pero también problemas que se repitieron encuentro tras encuentro. Los empates 1-1 ante Colombia y Perú fueron seguidos por las derrotas 3-0 frente a Estados Unidos y 2-0 contra Chile.
El dato que mejor explica buena parte del problema está en las áreas. México solamente consiguió dos goles en cuatro encuentros y recibió siete, una diferencia demasiado amplia para un equipo que en distintos momentos tuvo la posesión y consiguió instalarse en campo contrario. El conjunto de Márquez ha mostrado intención para construir, pero todavía no consigue transformar ese dominio en ocasiones suficientes ni, mucho menos, en anotaciones.
La ofensiva ha sido uno de los principales pendientes. Armando ‘Hormiga’ González, Santiago Giménez, Germán Berterame y las diferentes alternativas utilizadas por Márquez no han encontrado continuidad frente al arco. México logra avanzar hasta tres cuartos de cancha, pero pierde claridad cuando debe dar el último pase o terminar la jugada, una situación que volvió a quedar expuesta frente a Chile.
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La ausencia de Raúl Jiménez y Julián Quiñones redujo además las opciones del cuerpo técnico desde el comienzo de la concentración. Ambos ofrecen características distintas para el ataque: Jiménez aporta juego de espaldas, asociación y presencia dentro del área, mientras Quiñones ofrece potencia y capacidad para atacar espacios desde diferentes sectores. A estas bajas se sumó la de Hirving Lozano antes del tercer partido de la Fecha FIFA, otro elemento que recortó las alternativas ofensivas de Márquez justo antes de enfrentar a Estados Unidos.
El caso de Santiago Gimenez resume parte de la dificultad. El delantero ha tenido presencia y oportunidades, pero su relación con el gol en selección continúa siendo un tema pendiente. Frente a Estados Unidos dejó escapar ocasiones importantes y ante Chile ingresó desde el banquillo sin conseguir modificar el marcador. México necesita que sus delanteros no solamente participen, sino que resuelvan, especialmente cuando los partidos se cierran.
Pero el problema no termina arriba. La defensa también dejó señales preocupantes porque los errores individuales y colectivos fueron castigados prácticamente de inmediato. Estados Unidos encontró el camino a partir de fallas que México no pudo corregir sobre la marcha y terminó construyendo una derrota que exhibió la fragilidad del equipo cuando pierde concentración.
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Raúl ‘Tala’ Rangel quedó directamente señalado en aquel encuentro. En el primer gol estadounidense no consiguió controlar un servicio de Gio Reyna y dejó el rebote para que Julian Hall abriera el marcador. Más tarde, un mal intento de salida del arquero dejó la portería expuesta y permitió que Cavan Sullivan marcara desde larga distancia el 2-0. El tercer tanto también nació de un error mexicano, esta vez después de un pase comprometido de Álvaro Fidalgo y una mala cobertura defensiva de Campillo que Malik Tillman aprovechó para sentenciar el 3-0.
Frente a Chile, el problema volvió a repetirse. En el primer tanto, Maximiliano Gutiérrez combinó con Darío Osorio y encontró demasiado espacio ante una defensa que no alcanzó a cerrar. En el segundo, Márquez acababa de realizar cinco modificaciones cuando Johan Vásquez no consiguió cortar una pelota filtrada y Vicente Pizarro quedó solo para definir ante Alex Padilla. Otra acción puntual terminó anulando prácticamente de inmediato cualquier intento de reacción.
Algo parecido ocurrió durante buena parte de esta ventana internacional: México podía competir durante varios minutos y perder lo construido en una sola acción. Roberto Alvarado lo resumió después de la derrota ante Chile al señalar que el equipo tiene la pelota, intenta y avanza, pero “son errores puntuales” los que terminan inclinando los partidos. El problema es que esos errores dejaron de ser episodios aislados y comenzaron a repetirse con demasiada frecuencia.
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A las dificultades futbolísticas se agregaron las lesiones y modificaciones obligadas durante la concentración. Gilberto Mora tuvo que abandonar al grupo por molestias físicas, mientras Lozano también causó baja antes del duelo frente a Estados Unidos. En una ventana internacional extensa, con cuatro partidos y distintos problemas físicos, Márquez tuvo dificultades para conservar una misma estructura y desarrollar sociedades durante varios encuentros consecutivos.
Ese contexto obligó al entrenador a cambiar alineaciones y repartir minutos en prácticamente todas las líneas. La intención forma parte de una etapa de observación, pero también tuvo consecuencias: México todavía no presenta automatismos claros, especialmente cuando debe reaccionar después de perder la pelota, sostener una presión alta o encontrar a sus delanteros en zonas donde puedan finalizar las jugadas.
El poco tiempo de trabajo es otra de las razones señaladas desde el propio vestidor. Germán Berterame reconoció que las ventanas internacionales ofrecen pocos entrenamientos para incorporar las ideas de un nuevo cuerpo técnico y ésta, al ser atípica de dos semanas, parece haberse desperdiciado. Márquez apenas comienza a implementar su propuesta y ha utilizado estos partidos para conocer jugadores, aunque los resultados aceleran la necesidad de encontrar respuestas.
El primer diagnóstico de la era Márquez deja entonces varios frentes abiertos: una ofensiva que apenas produjo dos goles, delanteros sin contundencia, siete tantos recibidos, errores individuales demasiado costosos, lesiones y ausencias que modificaron los planes. La siguiente prueba ya no permitirá tantas explicaciones: México enfrentará a Jamaica en la Nations League, con una serie de eliminación directa y el boleto al Final Four en juego. Después de cuatro partidos sin ganar, el Tricolor tendrá que demostrar que las lecciones de esta Fecha FIFA realmente fueron aprendidas.


