Sorpresa en los Juegos Centroamericanos 2026: ¿quiénes fueron las peores dos selecciones?
Guatemala no puntuó, y Costa Rica apenas una unidad.

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Entre fines de julio y principios de agosto se llevó a cabo el torneo de fútbol de los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026, una de las competencias más importantes del ciclo olímpico para las selecciones de la región. De acuerdo con el formato del certamen, participaron ocho países divididos en dos grupos de cuatro integrantes, donde los dos mejores de cada zona avanzaban a las semifinales y continuaban en la lucha por las medallas.
En esta edición dijeron presente cinco representantes de Centroamérica y el Caribe: Costa Rica, Guatemala, Panamá, Cuba y República Dominicana. A ellos se sumaron México como representante de Norteamérica y las selecciones sudamericanas de Colombia y Venezuela, conformando un torneo de muy buen nivel competitivo y con varios equipos que aprovecharon la competencia para proyectar a sus futbolistas de cara a futuros procesos de selección mayor.
Las expectativas estaban puestas especialmente sobre Guatemala y Costa Rica. Ambos seleccionados sub 23 llegaban con la intención de pelear por un lugar en las semifinales y demostrar el crecimiento que han tenido sus proyectos juveniles durante los últimos años. Sin embargo, el desarrollo del campeonato estuvo muy lejos de lo esperado y ambos terminaron protagonizando una actuación que dejó más dudas que certezas.
El caso más preocupante fue el de Guatemala. El equipo dirigido por Wily Olivera fue el único seleccionado del torneo que no logró sumar un solo punto. Cayó en sus tres presentaciones frente a México, República Dominicana y Venezuela, marcó apenas dos goles y recibió ocho, cerrando una campaña muy por debajo de las expectativas. Más allá de algunos pasajes aceptables de juego, el conjunto chapín nunca logró sostener un rendimiento competitivo durante los noventa minutos y terminó despidiéndose prematuramente de la competencia.
Costa Rica tampoco consiguió cumplir con el objetivo de avanzar a las semifinales. Los ‘ticos’ perdieron frente a Cuba y Panamá, mientras que únicamente pudieron rescatar un empate ante Colombia, resultado que no alcanzó para mantenerse con vida en el torneo. Si bien mostraron algunos momentos de buen fútbol, la falta de eficacia ofensiva y ciertos errores defensivos terminaron costándoles muy caro en una fase de grupos sumamente exigente.
En contraste, Panamá fue el representante centroamericano que dejó la mejor imagen al conseguir la clasificación a las semifinales, ratificando el crecimiento que viene mostrando su fútbol en categorías juveniles. Ese rendimiento dejó aún más expuestas las flojas campañas de Guatemala y Costa Rica, dos selecciones que históricamente aspiran a ser protagonistas en la región.
Tanto para la Federación Nacional de Fútbol de Guatemala como para la Federación Costarricense, el balance deja importantes conclusiones de cara al futuro. El torneo evidenció que todavía existen aspectos por mejorar en la formación y consolidación de futbolistas jóvenes, especialmente pensando en el salto hacia las selecciones mayores. Más allá del resultado deportivo, ambos cuerpos técnicos tendrán ahora la misión de analizar lo ocurrido y corregir errores para que estas generaciones lleguen mejor preparadas a las próximas competencias internacionales.


