Alberto Lati cuestiona el partido del tercer lugar del Mundial y expone el negocio que hay detrás
El periodista cuestionó el valor deportivo del duelo de consolación y apuntó a los intereses comerciales de la FIFA
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Alberto Lati puso en duda la utilidad del partido por el tercer lugar de la Copa del Mundo, un compromiso que Francia e Inglaterra deberán afrontar después de quedar eliminadas en semifinales. En su editorial para La Delantera de Claro Sports, el periodista sostuvo que los futbolistas preferirían abandonar la concentración, regresar con sus familias y comenzar sus vacaciones, en lugar de disputar un encuentro sin posibilidades de alcanzar el título.
Lati recurrió a una comparación para explicar el estado emocional de los equipos: “Dice la sabiduría popular que lo único peor que morir es vivir penando o como alma en pena. Y eso es el partido por el tercer y cuarto lugar. El futbolista prefiere, una vez que es eliminado, regresarse a su casa, irse de vacaciones, estar con su familia y ver otras caras”.
El periodista explicó que la permanencia de este encuentro suele relacionarse con la tradición olímpica, debido a que antes de la creación de la Copa del Mundo el torneo de fútbol de los Juegos Olímpicos era considerado la principal competencia internacional. Sin embargo, señaló que ese argumento no coincide con la historia de los primeros Mundiales.
Lati descarta que el tercer lugar sea una herencia olímpica
“Sin embargo, es lo que toca, un ritual que muchos han querido colocar como consecuencia de los tiempos en los que no existía la Copa del Mundo de fútbol y el certamen olímpico era considerado precisamente la disputa del título mundial. Así fue durante los inicios del siglo XX, todavía en 1924 en París y 1928 en Ámsterdam, las dos, por cierto, ganadas por Uruguay”, explicó.
Lati recordó que en el Mundial de Uruguay 1930 no se disputó un partido por el tercer lugar, pese a que la competencia se celebró inmediatamente después de aquellas ediciones olímpicas. “No es cierto que podamos atribuir a ese legado olímpico el duelo por el tercer lugar. En la primera Copa, la de 1930, inmediatamente posterior a esas ediciones olímpicas, no hubo ese partido. Se atribuyó el tercer lugar a la selección semifinalista que había tenido mejor balance de goles, en ese caso Estados Unidos por encima de la extinta Yugoslavia o, en ese momento, el Reino de Yugoslavia”.
El formato tampoco se mantuvo de manera continua durante las primeras décadas. “Así que no viene por ahí. En 1934 y 1938 se hizo; para 1950 otra vez no se realizó, entendiendo que ahí no hubo final como tal. Hubo un round robin entre los cuatro ganadores de grupos: Brasil, Uruguay, España y Suecia. Entonces tampoco hubo duelo por el tercer y cuarto lugar. Desde 1954 ha existido un partido tan laxo o poco relevante que su promedio goleador alcanza casi cuatro goles por encuentro, una cifra muy elevada si se compara con los partidos definitivos”.
La falta de presión competitiva, de acuerdo con el análisis, ha permitido que estos enfrentamientos sean abiertos y produzcan numerosos goles. Ese escenario también ha ayudado a distintos futbolistas a asegurar marcas individuales, principalmente en la lucha por convertirse en máximos anotadores de una edición mundialista.
“Fue en un duelo por el tercer lugar en 1958 que apareció Just Fontaine para hacer cuatro goles y dejar su marca en 13, un récord que en algún momento de este certamen Messi y Mbappé parecían amenazar, pero es muy difícil llegar a esa cifra y más en seis partidos. Fue en un duelo así que Eusébio, en 1966, incrementó su cosecha para ser campeón de goleo; Davor Šuker en 1998 con Croacia o Müller en 2010, con Alemania ganando aquel partido, en esos juegos por el tercer lugar que permiten ciertas libertades”.
Los intereses económicos detrás del partido por el tercer lugar
Lati afirmó que ni siquiera los jugadores que pueden obtener un reconocimiento individual desean participar en este compromiso. “Sin embargo, ni siquiera los campeones de goleo lo quieren jugar. Las declaraciones que tuvimos de futbolistas tanto de Francia como de Inglaterra eran: ‘No nos interesa, ya nos queremos ir, nos llevan a la fuerza’”.
El periodista vinculó la continuidad del encuentro con los premios económicos entregados a las federaciones y el interés de la FIFA por comercializar otro partido. “Si esas federaciones lo disfrutan por un motivo, hay diferencia entre tener un premio por participar de 29 millones de dólares para el tercer lugar y 27 para el cuarto, pero el jugador, francamente, no quiere nada de eso. La FIFA sí, porque permite generar un paquete más completo de venta de partidos y rellenar el vacío que pasa entre las semifinales y la final”.
También recordó que se llegó a considerar la posibilidad de celebrar el partido por el tercer puesto el mismo día que la final. “Hubo un tiempo en el que incluso se planteó: ‘Ya va a ser el partido el mismo día de la final, como teloneros o la banda que abre, la banda que tiene que prender al público y ambientarlo antes de que emerja el grupo principal de la velada o de la noche’. Queda un día antes y queda como un absurdo. Para mí, si lo ganas, queda como una victoria pírrica”.
Para cerrar, el periodista insistió en que el resultado no compensa la desilusión provocada por perder una semifinal mundialista. “Yo les puedo asegurar que, si Inglaterra o Francia pensaran que ganar eso les da algo, no encuentran argumento. Es perder. Perder es simplemente un martirio. Es preferible morir que andar penando. Y es lo que van a hacer estos países, deprimidos y desilusionados tras la derrota en semifinales”.


