Infantino convoca una reunión de emergencia ante la crisis en la FIFA
El retiro de FIFA Forward Enterprise, las críticas internas y la presión de varias confederaciones obligaron al dirigente a reunir a su círculo cercano
- Jordania acusa a la FIFA de “chantaje” para respaldar la reelección de Gianni Infantino
- Gianni Infantino se queda solo en la FIFA: Wenger se deslinda del intento de privatizar la Copa del Mundo
- UEFA amenaza a la FIFA con acciones legales por el proyecto FIFA Forward Enterprise
Gianni Infantino convocó a los principales directivos de la FIFA a una reunión de emergencia este miércoles 5 de agosto en Rabat, Marruecos, en medio de uno de los momentos más delicados de su gestión. El encuentro se produjo después del fracaso de FIFA Forward Enterprise, el proyecto con el que el organismo pretendía abrir parte de su estructura comercial a inversionistas privados. La iniciativa fue retirada tras provocar el rechazo de varias confederaciones y generar cuestionamientos dentro de la propia federación internacional, según información de MARCA y ESPN informaron sobre la convocatoria.
La cita contempla la participación de Mattias Grafström, secretario general de la FIFA; Daniel O’Toole, jefe de gabinete; Emilio García Silvero, director jurídico; Elkhan Mammadov, responsable de las asociaciones miembro; Kimberly Morris, directora de Recursos Humanos; Bryan Swanson, director de medios, y David Farrelly, director de comunicaciones. Aunque no se difundió una agenda oficial, la reunión busca analizar las consecuencias del proyecto fallido y determinar cuánto respaldo conserva Infantino dentro de su equipo.
FIFA Forward Enterprise planteaba concentrar en una nueva filial las operaciones comerciales y la organización de los eventos de la FIFA. La empresa administraría derechos de transmisión, patrocinios, venta de boletos, licencias y la operación de torneos como la Copa Mundial. El plan contemplaba incorporar inversionistas externos mediante la venta de una participación minoritaria, sin que la FIFA perdiera, de acuerdo con su versión, el control de las decisiones deportivas y regulatorias.
El organismo calculaba que la nueva empresa tendría una valoración inicial de 20 mil millones de dólares y buscaría captar hasta 4 mil 200 millones mediante inversión externa. Thrive Eternal, compañía vinculada a Joshua Kushner, encabezaría al grupo de inversionistas, mientras J.P. Morgan participaría como asesor. La FIFA aseguraba que el dinero permitiría aumentar de ocho a 20 millones de dólares el financiamiento destinado a cada una de sus 211 asociaciones durante el ciclo 2027-2030. También proponía un fondo voluntario adicional de hasta 20 millones por federación para infraestructura y proyectos especiales. La propuesta oficial de la FIFA contemplaba incrementos posteriores a 22 millones para 2031-2034 y 24 millones para 2035-2038.

Ante los primeros cuestionamientos, la FIFA sostuvo que la filial permanecería bajo su propiedad y control, y que los inversionistas no participarían en la gobernanza, el calendario internacional ni las decisiones relacionadas con las competiciones. También aseguró que el proyecto solamente avanzaría con el respaldo de la mayoría de las asociaciones miembro y la autorización del Consejo. En su defensa pública, el organismo señaló que no pretendía vender el fútbol y atribuyó parte de la controversia a informaciones que, según su postura, interrumpieron el proceso de consulta. La FIFA publicó estas aclaraciones el 31 de julio.
La explicación no evitó la oposición de la UEFA, la Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol, mientras la Conmebol también mostró reservas. La UEFA encabezó la resistencia y advirtió que sus selecciones podrían dejar de participar en las competiciones de la FIFA si la iniciativa continuaba. Posteriormente, el organismo europeo comunicó que evaluaba acciones legales y pidió conservar toda la documentación física y electrónica relacionada con el proyecto. La presión llevó a Infantino a confirmar que FIFA Forward Enterprise no seguiría adelante.
El retiro tampoco resolvió la crisis interna. Carlos Cordeiro, asesor de Infantino en estrategia y gobernanza global, renunció después de considerar que la operación representaba un mal acuerdo para el fútbol. Arsène Wenger, director de Desarrollo Global de la FIFA, afirmó que no participó en la elaboración del proyecto y calificó su cancelación como necesaria. Grafström también tomó distancia mediante un correo dirigido al personal, en el que describió lo sucedido como una serie de acontecimientos “tristes y censurables” y prometió proteger a los trabajadores de la confrontación política.
La posición de Infantino se debilitó además por la pérdida de confianza expresada por la UEFA y el retiro de respaldos procedentes de algunas federaciones europeas, entre ellas Inglaterra y Gales. A esa presión se sumó una acusación del príncipe Ali bin al-Hussein, presidente de la Federación Jordana, quien señaló que la ayuda solicitada por su asociación habría sido condicionada al respaldo para la reelección del presidente de la FIFA. El dirigente jordano calificó esa presunta práctica como “chantaje”; se trata de una acusación atribuida a su testimonio y no de un hecho acreditado mediante una resolución.
Infantino ya reconoció que FIFA Forward Enterprise generó divisiones incompatibles con el objetivo de fortalecer el fútbol y anunció que buscaría reunir nuevamente a las partes involucradas. La cita de Rabat representa el primer paso para contener las consecuencias, reconstruir consensos y medir el apoyo que mantiene dentro de la estructura. La reunión no implica por sí misma su salida, pero ocurre cuando su conducción es cuestionada desde el exterior y por integrantes de su propio equipo, con el proceso electoral de la FIFA de 2027 como parte del escenario político. En su comunicado de cancelación, Infantino confirmó que la propuesta no avanzaría.


