El legado de Italia en los Mundiales: Franco Baresi y el arte de defender hecho fútbol
En un deporte donde los reflectores se mantienen en el ataque, confirma que la grandeza se construye desde atrás, con inteligencia y liderazgo
- Andrea Pirlo en los Mundiales: el cerebro de la Italia campeona en Alemania 2006
- Fabio Grosso: el emperador romano inesperado
- Simulador del Mundial 2026: ¿Qué equipos avanzarán en la Copa del Mundo?
Faltan 47 días para que comience el Mundial 2026, que se disputará en tres sedes México, Estados Unidos y Canadá y, en Claro Sports, seguimos con la cuenta regresiva rumbo a la máxima fiesta del fútbol. En esta ocasión la historia nos obliga a mirar hacia atrás y recordar a uno de los jugadores que marcaron época en las Copas del Mundo: Franco Baresi, el defensor italiano que convirtió la zona baja en un espacio de inteligencia, orden y liderazgo, dejando una huella profunda en los torneos más importantes del fútbol.
Hablar de Baresi es hablar de disciplina, lectura de juego y perfección táctica. Aunque su historia también está ligada al AC Milan, donde construyó una de las defensas más dominantes de todos los tiempos, su paso por los Mundiales refleja su evolución como futbolista: de suplente campeón a capitán que sostuvo a Italia en una final.
De campeón sin minutos a líder de la Azzurra
Franchino Baresi, mejor conocido como Franco Baresi nació el 8 de mayo de 1960 en Travagliato, Italia, y debutó profesionalmente en 1978 con el Milan. Desde joven, su inteligencia en la cancha lo distinguió: “Con 18 años ya era un veterano por su sabiduría futbolística”, recordaba Nils Liedholm. Esa capacidad para entender el juego sería clave en su trayectoria internacional.
En el Mundial de España 1982 formó parte de la selección italiana que se coronó campeona, aunque no disputó minutos. Fue una experiencia que marcó su carrera: estuvo presente en la gloria, pero aún no como protagonista. Ese papel tardaría en llegar, en parte por la presencia de Gaetano Scirea, otro símbolo defensivo del Calcio.
Durante el Mundial de México 1986, Baresi quedó fuera de la convocatoria en medio de diferencias con el técnico Enzo Bearzot. Aquella ausencia representó un golpe, pero también un punto de inflexión en su carrera. Su momento llegaría con Azeglio Vicini, quien lo colocó en su posición natural: el líbero, donde mostró las cualidades de la posición para ser un futbolista más libre, que podía jugar en toda el área chica como un defensa central, pero también adelantarse hasta el medio campo, jugando en una zona más grande.
Para entonces, el ‘Kaiser Franz’ (apodo que se ganó por su estilo parecido de juego con Franz Beckenbauer) ya era el eje de una de las defensas más icónicas del fútbol con el AC Milan, junto a Paolo Maldini, Alessandro Costacurta y Mauro Tassotti. Esa línea marcó una época por su organización, disciplina y capacidad para anular a cualquier ataque. El italiano era el cerebro de ese sistema, un líder silencioso que ordenaba cada movimiento.
Italia 1990: el dueño de la defensa
En casa, el Mundial de Italia 1990 fue el escenario donde Baresi alcanzó su plenitud. Como líbero titular, lideró a una defensa que se convirtió en una de las más sólidas en la historia de los Mundiales. La Azzurra mantuvo su portería en cero durante cinco partidos consecutivos y acumuló más de 500 minutos sin recibir gol.
En semifinales ante Argentina, ‘Il Capitano‘ asumió la responsabilidad de líder desde el punto penal, tras empatar 1-1 en tiempo regular y convirtió su disparo en la tanda, transmitiendo confianza a la Azzurra. Sin embargo, la eliminación desde los once pasos (3-4) dejó una marca dolorosa. A pesar de ello, su actuación fue reconocida con su inclusión en el equipo ideal del torneo, confirmando su lugar entre los mejores defensores del mundo.

1994: la lesión, el regreso y el drama
El Mundial de Estados Unidos 1994 mostró el lado más humano y valiente de Baresi. Como capitán de Italia, sufrió una lesión de menisco en la fase de grupos ante Noruega en el segundo partido de la Copa del Mundo. Todo indicaba que su torneo había terminado, pero tomó una decisión que definió su carrera: operarse de inmediato para intentar volver.
Con la ausencia de Franco, la Azurra dejó en el camino a Nigeria, España y Bulgaria. Contra todo pronóstico, regresó apenas 25 días después para disputar la final ante Brasil. Su presencia fue un acto de determinación. En el partido, ofreció una actuación sólida, liderando a la defensa italiana para mantener el empate sin goles durante 120 minutos.
En la tanda de penales, Baresi fue el primero en cobrar, pero su disparo se fue por encima del travesaño. Minutos después, Italia perdió el título. Las lágrimas del capitán reflejaron el peso de su recorrido: de la gloria vivida en 1982 al dolor de una final perdida como líder.
El arte de defender en los Mundiales
Franco Baresi no fue un defensor común. Con una estatura de 1,76 metros, construyó su grandeza a partir de la inteligencia, la anticipación y la lectura del juego. Como líbero, no solo destruía ataques, sino que organizaba al equipo desde el fondo y lanzaba los contraataques con precisión.
Su estilo encajó con la esencia del fútbol italiano: orden, táctica y disciplina. Pero el ‘Kaiser Franz’ llevó ese concepto a otro nivel. Pensaba antes que los demás, se colocaba donde debía estar y entendía el partido como un sistema completo. Su liderazgo no era de palabras, sino de posicionamiento y decisiones.
Un legado que trasciende generaciones
Tras disputar su último partido internacional en 1994, Baresi se retiró de la selección con 81 apariciones. Fue campeón del mundo, tercer lugar en 1990 y subcampeón en 1994. En el Milan, su legado fue igual de imponente: más de 700 partidos, capitán, referente absoluto y símbolo de una era. Su camiseta número ‘6’ fue retirada, un reconocimiento a una carrera construida desde la disciplina y el perfeccionismo.
Los 100 jugadores en la historia de los Mundiales
Después de tres décadas, Franco Baresi sigue siendo el máximo ejemplo de lo que significa defender en el fútbol. En un deporte donde los reflectores suelen ir al ataque, su historia en los Mundiales demuestra que la grandeza también se construye desde atrás, con inteligencia, liderazgo y una lectura del juego que lo convirtió en eterno, es por eso que ocupa el puesto 47 en nuestra lista de los 100 jugadores en la historia de las Copas del Mundo.
- 100 – Eden Hazard
- 99 – Diego Forlán
- 98 – Sergio Busquets
- 97 – Rudi Völler
- 96 – Arjen Robben
- 95 – Bebeto
- 94 – Carlos Alberto
- 93 – Andrea Pirlo
- 92 – Ronaldinho
- 91 – Gheorghe Hagi
- 90 – Roger Milla
- 89 – Geoff Hurst
- 88 – Bobby Moore
- 87 – Gordon Banks
- 86 – Djalma Santos
- 85 – Nilton Santos
- 84 – José Nasazzi
- 83 – Marco van Basten
- 82 – Ruud Krol
- 81 – Schiaffino
- 80 – Francesco Totti
- 79 – Obdulio Varela
- 78 – Fritz Walter
- 77 – Sándor Kocsis
- 76 – Helmut Rahn
- 75 – Paul Breitner
- 74 – Karl-Heinz Rummenigge
- 73 – Jorge Burruchaga
- 72 – Cristiano Ronaldo
- 71 – Emiliano ‘Dibu’ Martínez
- 70 – Harry Kane
- 69 – Bastian Schweinsteiger
- 68 – Gianluca Zambrotta
- 67 – Oliver Kahn
- 66 – James Rodríguez
- 65 – Jorge Valdano
- 64 – Ángel Di María
- 63 – Antoine Griezmann
- 62 – Thierry Henry
- 61 – Hugo Lloris
- 60 – Gianluigi Buffon
- 59 – Fabio Grosso
- 58 – Gary Lineker
- 57 – David Villa
- 56 – Ferenc Puskás
- 55 – Claudio Taffarel
- 54 – Raphael Varane
- 53 – Carles Puyol
- 52 – Sergio Ramos
- 51 – Philipp Lahm
- 50 – Luka Modric
- 49 – Didier Deschamps
- 48 – Roberto Carlos
- 47 – Franco Baresi


