Thomas Müller, el hombre que nació para jugar la Copa del Mundo
El fútbol no siempre es justo, y aunque los Mundiales no le dieron un final perfecto, sí fueron suficientes para darle el escenario ideal en el que se convirtió en leyenda
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Estamos a solo 22 días de que inicie el Mundial 2026, que se disputará en México, Estados Unidos y Canadá del 11 de junio al 19 de julio y, en la cuenta regresiva de Claro Sports tenemos a una figura que entendió la Copa del Mundo como pocos: Thomas Müller. Un futbolista distinto, impredecible, sin la elegancia clásica de los grandes, pero con una inteligencia tan particular que convirtió el área rival en su territorio natural.
Menos de dos años después de debutar en la primera división con el Bayern Munich, Müller apareció en Sudáfrica 2010 como si hubiera estado esperando toda su vida ese escenario. Tenía apenas 20 años, casi no cargaba experiencia internacional y, aun así, no necesitó demasiado tiempo para hacer ruido. En la victoria 4-0 de Alemania ante Australia marcó su primer gol mundialista y ahí, casi de inmediato, el planeta comprendió que estaba en presencia de un jugador nacido para jugar la Copa del Mundo.
Joachim Löw le había entregado el dorsal 13, un número pesado en la historia alemana. Antes lo habían usado Michael Ballack y, décadas atrás, el legendario Gerd Müller. Para muchos, aquello parecía una responsabilidad enorme para un joven que apenas empezaba. Para Thomas, en cambio, terminó siendo una señal. No solo compartía apellido con una leyenda: también estaba listo para escribir la suya.
Sudáfrica 2010: el nacimiento de una leyenda mundialista
Sudáfrica 2010 fue su irrupción. Müller llegó como una promesa y salió como una estrella. Marcó cinco goles, dio tres asistencias y fue una de las grandes razones por las que Alemania alcanzó las semifinales. El equipo de Löw cayó ante España, que más tarde sería campeón, en un partido que no pudo disputar por suspensión. Aun así, su huella ya estaba marcada.
Alemania terminó en el tercer lugar tras vencer 3-2 a Uruguay y nuestro protagonista volvió a aparecer en el marcador. Su Mundial fue tan brillante que se llevó la Bota de Oro como máximo anotador del torneo, además del premio al mejor jugador joven y el reconocimiento como máximo asistidor. Era difícil pedir más para una primera Copa del Mundo.
Lo más impactante no fue solo la cantidad de goles, sino la forma en que los hizo. Müller no parecía correr detrás de la jugada: parecía llegar antes que ella. Se movía entre defensas, atacaba espacios invisibles, encontraba rebotes, aparecía en zonas donde nadie lo esperaba. No era el jugador más vistoso, pero sí uno de los más difíciles de entender. Y quizá por eso era tan peligroso.
Brasil 2014: el ‘Hombre de los Mundiales’ toca la gloria
Cuatro años después, en Brasil 2014, Thomas Müller confirmó que lo suyo no había sido casualidad. Si Sudáfrica fue el descubrimiento, Brasil fue la consagración. Volvió a marcar cinco goles y repartió tres asistencias, pero esta vez el camino no terminó con una tercer lugar, sino con la Copa del Mundo en sus manos.
Desde el inicio del torneo dejó claro que seguía teniendo una conexión especial con los Mundiales. En la fase de grupos firmó un hat-trick en el 4-0 ante Portugal, una actuación que reforzó su etiqueta de futbolista hecho para este escenario. Müller no necesitaba adornos para dominar un partido: le bastaban lectura, precisión y una frialdad absoluta frente al arco.
Luego llegó una de las noches más recordadas en la historia del fútbol. Alemania venció 7-1 a Brasil en semifinales, en el propio territorio brasileño, y Müller fue el encargado de abrir el marcador. Aquel gol fue el primero de una jornada histórica, casi irreal, que terminó de colocar a esa generación alemana en un lugar eterno.
En la final, Alemania derrotó 1-0 a Argentina en el Maracaná y conquistó su cuarta estrella mundialista. Müller no marcó esa noche, pero su torneo fue fundamental. Se llevó la Bota de Plata, el Balón de Plata y fue incluido en el once ideal. A los 24 años ya sumaba 10 goles en Copas del Mundo. El récord de Miroslav Klose, máximo goleador histórico del torneo, parecía al alcance de su carrera.

El sueño que empezó a apagarse
Pero las historias mundialistas, incluso las más brillantes, no siempre terminan como prometen. Rusia 2018 llegó con una expectativa enorme. Müller tenía 29 años, dos Mundiales espectaculares en la memoria y una cifra que lo ponía en la conversación de los goleadores eternos. Con seis tantos más podía alcanzar a Klose. Parecía un reto difícil, pero no imposible para alguien que había hecho de la Copa del Mundo su competencia favorita.
Sin embargo, Rusia fue un golpe inesperado. Müller disputó tres partidos, no marcó goles y tampoco dio asistencias. Alemania, vigente campeona del mundo, quedó eliminada en fase de grupos tras perder ante México y Corea del Sur, y vencer únicamente a Suecia. Fue una despedida dura, muy distinta a todo lo que Müller había vivido en el torneo.
Aquella eliminación no solo rompió el sueño alemán de defender el título. También cambió la narrativa de Müller en los Mundiales. El jugador que siempre encontraba el espacio correcto, que siempre aparecía en el momento justo, de pronto quedó atrapado en un equipo sin claridad. El hombre que parecía destinado a perseguir récords históricos empezó a sentir que la Copa del Mundo también podía ser cruel.
Qatar 2022 fue su última oportunidad mundialista. Müller fue titular en los tres partidos de la fase de grupos, pero nuevamente se quedó sin gol. Alemania volvió a despedirse en la primera ronda, una herida difícil para una selección acostumbrada a competir por todo. Para él, fue el cierre de una etapa marcada por el contraste: de la explosión juvenil y la gloria absoluta, a dos eliminaciones tempranas consecutivas.
Un final amargo para una historia inmensa
Thomas Müller se retiró de la selección Alemana después de la Eurocopa 2024, tras la eliminación ante España en cuartos de final. Su final con la Nationalmannschaft no tuvo el brillo cinematográfico que muchos imaginaban. No hubo un último gol mundialista, no hubo una última carrera hacia el récord, no hubo una despedida con trofeo. Pero eso no borra lo que construyó. Su legado en los Mundiales sigue siendo enorme. Fue la gran revelación de Sudáfrica 2010, campeón del mundo en Brasil 2014, protagonista del histórico 7-1 ante Brasil y uno de los futbolistas más determinantes de Alemania en una época dorada. Durante años, su nombre fue sinónimo de eficacia, inteligencia y aparición oportuna.
Los 100 jugadores en la historia de los Mundiales
Por eso, en el conteo de Claro Sports rumbo al Mundial 2026, Thomas Müller ocupa el lugar 22 como uno de esos jugadores que no pueden explicarse solo con estadísticas. Hay que recordarlo por sus goles, sí, pero también por su manera única de entender el juego. Por esa capacidad de aparecer donde nadie miraba. Por haber convertido la intuición en una forma de arte. La Copa del Mundo no le dio el final perfecto, pero sí le dio el escenario ideal para convertirse en leyenda. Y aunque sus últimos capítulos con Alemania fueron dolorosos, la imagen que queda es la de aquel joven de 20 años que apareció en Sudáfrica, marcó ante Australia y le avisó al mundo que acababa de llegar un futbolista diferente: Thomas Müller, el hombre que nació para jugar Mundiales.
- 100 – Eden Hazard
- 99 – Diego Forlán
- 98 – Sergio Busquets
- 97 – Rudi Völler
- 96 – Arjen Robben
- 95 – Bebeto
- 94 – Carlos Alberto
- 93 – Andrea Pirlo
- 92 – Ronaldinho
- 91 – Gheorghe Hagi
- 90 – Roger Milla
- 89 – Geoff Hurst
- 88 – Bobby Moore
- 87 – Gordon Banks
- 86 – Djalma Santos
- 85 – Nilton Santos
- 84 – José Nasazzi
- 83 – Marco van Basten
- 82 – Ruud Krol
- 81 – Schiaffino
- 80 – Francesco Totti
- 79 – Obdulio Varela
- 78 – Fritz Walter
- 77 – Sándor Kocsis
- 76 – Helmut Rahn
- 75 – Paul Breitner
- 74 – Karl-Heinz Rummenigge
- 73 – Jorge Burruchaga
- 72 – Cristiano Ronaldo
- 71 – Emiliano ‘Dibu’ Martínez
- 70 – Harry Kane
- 69 – Bastian Schweinsteiger
- 68 – Gianluca Zambrotta
- 67 – Oliver Khan
- 66 – James Rodríguez
- 65 – Jorge Valdano
- 64 – Ángel Di María
- 63 – Antoine Griezmann
- 62 – Thierry Henry
- 61 – Hugo Lloris
- 60 – Gianluigi Buffon
- 59 – Fabio Grosso
- 58 – Gary Lineker
- 57 – David Villa
- 56 – Ferenc Puskás
- 55 – Claudio Taffarel
- 54 – Raphael Varane
- 53 – Carles Puyol
- 52 – Sergio Ramos
- 51 – Philipp Lahm
- 50 – Luka Modric
- 49 – Didier Deschamps
- 48 – Roberto Carlos
- 47 – Franco Baresi
- 46 – Rivelino
- 45 – Mario Zagallo
- 44 – Vavá
- 43 – Johan Cruyff
- 42 – Didí
- 41 – Andreas Brehme
- 40 – Grzegorz Lato
- 39 – Giuseppe Meazza
- 38 – Daniel Passarella
- 37 – Sepp Maier
- 36 – Teófilo Cubillas
- 35 – Zico
- 34 – Michel Platini
- 33 – Hristo Stoichkov
- 32 – Eusébio
- 31 – Roberto Baggio
- 30 – Fabio Cannavaro
- 29 – Lev Yashin
- 28 – Rivaldo
- 27 – Uwe Seeler
- 26 – Gérson
- 25 – Manuel Neuer
- 24 – Paolo Maldini
- 23 – Romário
- 22 – Thomas Müller


